El respeto, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la humildad son valores fundamentales para que los pequeños aprendan a convivir con sus semejantes

No hay que olvidar que los niños imitan las creencias de los padres. Si sus padres aún piensan que su hijo es inteligente porque saca 10 en matemáticas o español, percibiéndolas como las materias importantes y descalificando las buenas notas, por ejemplo, en educación física o artística, nos habla de una forma muy limitada de entender qué es la inteligencia o, mejor dicho, como el psicólogo Howard Gadner lo denomina: las inteligencias múltiples.

Para una mejor compresión del concepto de inteligencias múltiples, así como sus alcances, partimos de que el ser humano posee un potencial enorme que se manifiesta de diferentes maneras, mismas que, al ser estimuladas, se convierten en inteligencias específicas. Es decir, hay niños que presentan mayor inclinación hacia las matemáticas, otros la historia, otros el deporte o bailar y cantar; algunos otros son muy buenos para dibujar o para escuchar a los demás, etcétera.

Ahora bien, para que un niño aprenda a convivir con otros niños necesita sentirse capaz y amado; de ahí la importancia de promover una sana autoestima tanto en el hogar como en la escuela. En ambos escenarios la educación parte de una sana relación y comunicación con quienes los rodean, ya sean los miembros de su familia u otros niños y niñas. Por ello, antes de pensar que los niños deben aprender en la escuela, tanto padres de familia como maestros deben de revisar las vidas de estos niños y, particularmente, la manera en que se relacionan y las ideas de las que parten sus conductas.

Existe un tipo de inteligencia que se engloba en las inteligencias múltiples: La inteligencia interpersonal que podemos definirla como la capacidad de entrar en el mundo de las otras personas, comprendiendo su pensar y sentir, sabiéndose relacionar y comunicarse de una forma empática y positiva.

Pero, ¿Cómo fomentar la convivencia entre niños? Primeramente, hay que recordar que los niños aprenden a convivir con los demás partiendo de su propia experiencia en el núcleo familiar, por lo que es en la familia donde se establecen las bases para una sana convivencia, mediante la transmisión de valores que representan la base de las relaciones humanas, es decir aspectos como el respeto, la tolerancia, la justicia, la solidaridad, la humildad, entre otros.

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Pero debemos tener en cuenta que estos valores no se desarrollan a través de un curso teórico en la escuela, sino que se cultivan en el vivir diario en el hogar. La forma en la que el niño es tratado en el seno familiar impactará directamente en cómo tratará a los demás fuera del entorno familiar. No olvidemos que, como parte de su desarrollo y aprendizaje, la convivencia con otros niños y con los adultos se convierte en el reto fundamental de su vida futura, y es por este medio como se desarrollan las habilidades sociales que determinarán sus logros.

En este sentido, es importante elegir una escuela cuya metodología fomente aspectos vitales en los niños como son las inteligencias múltiples y la inteligencia emocional, así como la creatividad y habilidades de pensamiento, entre otros, que representan factores que lograrán la creación de niños capaces, exitosos y multicompetentes para hacer frente a los retos de la vida.
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Tú, ¿Cómo fomentas la convivencia entre tus hijos y los demás pequeños?
Fuente:de10



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