¿Cuántas veces abre caído en la trampa de las apariencias?, la verdad no lo sé, creo que bastantes, o más bien suficientes, como para darme cuenta de que el físico puede atraerte pero no es lo que realmente te enamora, siempre me gustaron los hombres con bíceps grandes y una espalda ancha, siempre me llamo mucho la atención que los hombres estuvieran bien desarrollados al menos de esas partes, sinceramente los veía y se me antojaba sentir un abrazo de ese tipo de hombres, era erótico tan solo de verlo y cuando un hombre así me procuraba simplemente no me podía resistir.

Pero rara vez coincidí con estos hombres, creo que no tuve suerte, o quizás es complicado que un hombre tenga los aspectos físicos que te gustan y además de eso tenga una personalidad compatible contigo, pero como digo, corrí con mala suerte cada vez que me dejaba llevar por lo que me decían mis ojos, no voy a decir que todas las experiencias que viví fueron completos errores o desastres, pero si tengo que aceptar que la gran mayoría de ellos eran unos completos patanes, a los que cada vez me costaba más darles por su lado y aguantar sus tonterías.

Después de una cantidad considerable de fracasos emocionales quise centrarme más en el tipo de persona que en su cuerpo, de forma extraña conocí a alguien que me llamo la atención lo suficiente para darle una oportunidad a pesar de no tener nada en común con el tipo de chico que me gustaba, a pesar de no ser “de mi tipo” por así decirlo, y me sorprendió como las cosas fluían entre nosotros, las pláticas eran tan amenas que desvelarnos charlando era el pan de todos los días, parecía como si entendiera las cosas incluso antes de que se las dijera, se podría decir que en casi todo éramos compatibles y en verdad la pasábamos muy bien.

Para ser sincera nunca quise darle mucha importancia, pues al carecer prácticamente de cualquier rasgo físico que me pudiera atraer lo consideraba de alguna manera inferior a mi o como si no me mereciera, así que en uno de esos descuidos el me descubrió coqueteando con un hombre más acorde al tipo que me gustaban, realmente no estaba haciendo nada malo, no hubo una traición como tal, porque ni un beso le di, pero si acepto que el muchacho estaba tratando de ligarme y no le di un cortón, ni le mencione que tenía novio.

Mi novio me vio y simplemente se quedó parado de forma que lo viera, una vez que se aseguró de que lo había visto se dio la vuelta y se fue, yo por dentro solo pensé que era un cobarde, que no tuvo ni el valor de defender su postura ante aquel hombre que intentaba quitarle a su mujer.

Cuando llegue a mi casa encontré una carta donde se despedía de mí, al parecer él creía que si estaba saliendo con aquel con quien me vio, y yo francamente no le quise dar importancia, pero pasaron los días, y cada vez el peso de su ausencia se volvía más fuerte, fue entonces cuando me di cuenta que me había enamorado de quien menos me lo imagine, que me hacía falta sus palabras, sus risas, sus abrazos, que a pesar de ser la persona más opuesta al tipo de personas que me gustaban se había hecho con mi corazón.

Después de un tiempo ya no pude soportarlo más y fui y lo busque, le explique lo que realmente había pasado y por suerte lo recupere, ahora despierto todos los días entre sus brazos, brazos que a pesar de ser delgados estoy segura que no los cambiaría nunca por otros, porque al final lo que te hace permanecer al lado de esa persona no es su físico, si no su forma de ser, sus actos son lo que realmente importan.

Autor: Sunky



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