Tarde mucho tiempo en comprender que nunca me quisiste lo suficiente como para entregarme lo mejor de ti, y aunque lo notaba, siempre guarde la esperanza de que con esfuerzo, podrías enamorarte de mí

Acepte errores imperdonables en nombre del amor que te tenía, olvidándome de todo, incluso de mí.

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Ahora entiendo que fui yo quien permitió que me lastimaras, que me hicieras infeliz, pues bien sabias que te quería, que daba todo por ti.
Tuve que tocar fondo para comprender que ese amor era enfermizo, que no te debía querer. Descubrí que tu egoísmo era tan letal, que si te lo permitía, matarías poco a poco mis ilusiones, destruirías mi calma y mi tranquilidad.

Lo cierto es que me dolió mucho aceptar que nunca sería tu prioridad, pues yo era para ti, solo una chica más, alguien con quien pasar el rato, tan solo un pasatiempo y ya.
Llego el punto en el que me canse de esperar por un cariño que no querías, ni podías dar, me cansé de entregarlo todo y recibir a cambio las migajas que tú me querías dar.
Lo cierto es que cuando al fin abrí los ojos, me descubrí tan cambiada, tan rota, con la esperanza cansada y las ilusiones devastadas…

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Por un tiempo creí que nunca podría superar esa angustia que me hiciste sentir, llegue a creer que nunca más volvería a enamorarme, pues no quería volver a sufrir así.
Sin embargo puedo decir, que hay muchas cosas que aprendí de ti, por ejemplo todo aquello que nunca más volveré a permitir.
Es bien cierto que todo tiene una explicación, pues después de ti, me queda perfectamente claro que el amor se demuestra todos los días, que la atención no se debe rogar, que cuando no eres prioridad, no lo eres y ya.
Y que ante todo ya ante todos, lo primero es mi dgnidad.

Escrito por:    Señorita Libélula.

 



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