¿Por qué cuando un hombre va a una fiesta llena de mujeres, cae rendido de amor sólo por una? ¿Por qué una mujer que tiene varios pretendientes conoce a un hombre y, de repente, siente una loca pasión hacia ese? ¿Por qué nos impresiona tanto una persona? ¿Por qué él? ¿Por qué ella? Porque la química de la admiración se pone en marcha.

¿Qué significa admirar?

La admiración es la palabra que nos permite expresar aquella consideración especial que se siente o tiene para con alguien o algo, por el afecto o las cualidades que disponen, según corresponda.

Admirar a una persona significa valorarle tal y como es, pero también, sentir orgullo por estar a su lado. Es reconocer con agradecimiento que tiene atribuciones o propiedades notables, positivas y originales, que impactan en nosotros de manera desbordante. Es saber que esa persona es especial para ti al cien por cien. Por ello, eres capaz de admirarle en base a todo lo bueno que tiene: virtudes, modo de ser, capacidad de esfuerzo.

Ahora bien, es importante destacar que la admiración está directamente vinculada a la subjetividad, porque lo que para alguno es materia de admiración para otra persona puede no serlo para nada.

¿Es necesario admirar para amar?

Es indiscutible que la belleza física atrae a la vista, pero el conocimiento produce admiración que atrae como un imán a nivel emocional y sensible.

Una relación amorosa sana, gratificante, estimulante y placentera conlleva una importante dosis de admiración mutua. Este sentimiento, junto con la intimidad, hacen que se cree un vínculo único y genuino, que satisfaga deseos y necesidades como ninguna otra relación puede hacerlo. La admiración representa el punto de partida de una pareja: reconocer al otro como diferente, especial, misterioso y digno de nuestra atención.

Esto no implica dependencia, veneración, adulación o sometimiento. La admiración bien entendida es aquella que no se utiliza para instrumentalizar la relación, desequilibrarla o ejercer una lucha de poder. Para ser saludable debe ser recíproca y suponer un incentivo para la mejora personal. Permite que los dos se estimulen y aprendan del otro, además de que supone multiplicar los puntos fuertes que poseen como equipo. Refleja el inmenso valor que se le concede al otro como ‘pareja irreemplazable’.

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Además, fortalece la relación. Tener esa pareja nos llena de orgullo; es como si sus cualidades positivas también hablarán bien de nosotros, que hemos tenido el buen criterio de escoger a esta persona.

Pero como respuesta a si la admiración es necesaria en una relación: No! no es en absoluto, necesaria. Es un ingrediente más para despertar el deseo, pero también el principal ‘culpable’ de una imagen distorsionada de la pareja. Hay personas que sienten una necesidad de admirar porque, en el fondo, buscan en el otro lo que no tienen. Un exceso de reconocimiento, de hecho, podría indicar una baja autoestima.

¿Dejar de admirar supone el fin de la relación?

No puede afirmarse con rotundidad. Suele conllevar una crisis, que pone sobre la mesa la posibilidad de ruptura. El fin de la admiración implica que, al menos, uno de los dos deja de creerse excepcional y valioso; mientras que el otro pasa a sentirse desmotivado y carente de estímulos.

“La admiración es para aquellos que realmente se esfuerzan por ser alguien importante en la vida, lo que tienen lo tienen por su esfuerzo y nunca pierden la humildad.”

No puedo dejar de hacer énfasis en que comúnmente cuando iniciamos una relación es normal idealizar a la personas debido a esa admiración. Les atribuimos cualidades que, en realidad, no poseen. Pero esa etapa tiene fecha de caducidad, se transforma en lo que solemos llamar ‘amor’: aceptar a la persona tal y como es, con sus virtudes y sus defectos. La admiración puede provocar el enamoramiento, pero para amar a alguien se necesita algo más que pura contemplación de la persona.

Aquí la única clave es el tiempo. Si hay algún ingrediente esencial para una relación saludable, esos son el respeto y la tolerancia. Están por encima de todo lo demás, siempre que ambos compartan la misma escala de valores. Si dos no están de acuerdo con la definición del concepto de respeto, no pueden ser pareja. Pero si coinciden, entonces, hay tolerancia. Porque la tolerancia es respetar las diferencias de cada uno.

Desde luego el amor es un misterio, un rompecabezas más allá de todas esas explicaciones que podamos dar basándonos en la química que lo desencadena y en el que un buen número de factores conscientes e inconscientes intervienen en él. Pero la admiración como algo prolongado en el tiempo y no sólo en la fase inicial en el amor, puede ser un punto importante para mantener nuestro amor a lo largo de nuestra vida.

Si hay algo por qué pelear en una relación, es precisamente por mantener este sentimiento. Más allá de la atracción y lo maravilloso que sean el uno para el otro, si no siguen esforzándose día a día  por su revalorización, pueden caer en picada.

Así que no olvides darle las gracias por existir a tu pareja, muéstrale tu admiración, valora sus méritos y sus logros, anímale y acompáñalo en el camino de la vida con una sonrisa.

“No hay ser humano, por cobarde que sea, que no pueda convertirse en héroe por amor.”

-Platon

 

 

Escrito por: Karla Galleta



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