Y después de diferencias por las diversas situaciones en que se conocieron , entre las complicadas vidas que llevaban y en la incertidumbre de su felicidad, juraron no volver a verse, olvidarse, no quisieron verse en complicadas vidas futuras ni tormentosos pasados que los seguirían.

Ambos, se prometieron no verse más, por el bien de todos, por el bien primordialmente de los más cercanos, juraron olvidarse, juraron no volver a contactarse nunca más; vivir para siempre olvidándose. Pero ese para siempre, sólo durará unos días, pues buscan de nuevo pretextos para hablar, para encontrarse y para dejar claro cuánto se aman, cuánto se desean, cuánto se extrañaron, cuántas cosas querían decirse en el tiempo que no se vieron, para aclararle al otro el porqué no pueden estar juntos y el porqué de la decisión de alejarse. Sin embargo, se tienen de frente, se abrazan y un beso hace olvidar todo lo que tenían en la mente, para seguir disfrutándose el uno al otro, como si fuera la última vez que se verán.

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Se hablan bonito, se dicen cuánto se aman y cundo se despiden de nuevo, están más enamorados que nunca; se comienzan a decir tantas cosas hermosas, no encuentran palabras para describir ese sentimiento tan grande que ambos llevan dentro, que hace que se olviden del mundo que tiene cada uno; de nuevo no pueden vivir el uno sin el otro, de nuevo están siempre buscando escuchar al otro o recibir los buenos días y despedirse por las noches.

Pero la distancia y las vidas de cada uno vuelven a hacer de las suyas, comienzan a extrañarse, a volverse locos, a tener esa ansiedad que acaba con el sueño y con el ánimo de vivir despacio; quieren hacer volar el tiempo para volver a verse, sabiendo que entre cada sesión de besos y abrazos, pasan cosas entre los dos inevitables de ignorar; lo que hace que vuelvan a jurar que deben olvidar todo y alejarse.

No pueden quitarse del alma ese sentimiento, esa gigantesca sensación que tienen cada vez que están juntos, esa reacción de sus cuerpos cuando están fundidos entre sí y esos pensamientos de querer hacer cada cosa del día con él, con ella; de soñar en no separarse jamás, hasta ahora.

Siempre y ante todo, juran olvidarse.

 

Autor: Capitan Barbosa



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