Y como generalmente pasa, las circunstancias de la vida no eran las idóneas para ellos, el mundo de ella jamás encajaría en el de él, la rutina de él, nunca podría ser justa para ella, la complicada vida que tiene cada uno, los hace no poner en medio la felicidad de ambos y deciden cerrar el día con un el beso final, el beso que sella la promesa de no verse más, de olvidar cada cosa vivida, y volver a empezar separados, cada quien por su lado.

Prometieron no llamarse más, no volverse a ver por el bien de los dos, juraron jamás buscarse, pero jamás es un lapso interminable, tiempo infinito que para ellos duró solo unos días, pues sin darse cuenta, uno siempre buscaba coincidir a como diera lugar con el otro, y ese otro siempre se dejaba encontrar, pues esos dos días lejos le resultaron eternos.

amigos

De nuevo quedan en verse, únicamente para recordarse, el por qué no deben verse más, de nuevo frente a frente, y aunque tratan de evitarlo un abrazo se les desborda del cuerpo, un beso resulta incontenible en los labios, sin poder detenerlo, comienzan a decirse cosas bonitas, y sin soltarse, sus corazones de nuevo laten juntos.

Esa estúpida sonrisa de amor se les pega en el rostro cuando están juntos, pero de nuevo la fatídica rutina hace de las suyas, los aleja el uno del otro, por más que lo intentan, de nuevo uno se las tiene que arreglar sin el otro, y el otro no deja de extrañar a ese uno que lo hace creer de nuevo en el amor.

Entre cada beso, entre cada abrazo, dejan una parte de su alma, pues no desean más que estar juntos, pero el destino está escrito, y vuelven a extrañarse, jurando y prometiéndose de nuevo que no volverán a verse nunca más. Pero no pueden dejar ese sentimiento, esa ansiedad de pertenecer el uno al otro, esas ganas de robarse el aliento a besos, esas ganas de abrasarse y estrujarse el alma.

lovehope

No pueden arrancarse el sentimiento del cuerpo, esas ganas de abrasarse, de besarse, no pueden evitar esa reacción de sus cuerpos al verse reflejados en sus ojos, no pueden darle la vuelta a esos pensamientos de estar juntos, haciendo todo de la mano. No pueden evitar esa sensación de necesitarse, de no separarse jamás…

Pero el adiós llega, y no es un adiós cortito que se romperá con un “hola amor” el día siguiente, es un adiós que siempre está cargado de la promesa terrible del “HASTA NUNCA”, que jamás ha llegado.

Siempre y ante cualquier circunstancia siempre se despiden con un beso y prometen no volver a verse.



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