En realidad quería convencerte que yo era la adecuada para ti, mi cuerpo se desbarataba por complacerte, en general, éramos y hacíamos buen equipo juntos, un raro, irreverente y retorcido equipo, pero estábamos juntos, así duramos mucho tiempo, sin embargo nunca te sentí completamente mío, pero no claudique y cada día trataba de demostrarte que yo era la que te haría feliz, pero, no fue así, de pronto te fuiste.

boyfreind

Solo así decidiste, que pese a mis esfuerzos, no era la adecuada para ti, decidiste que estaríamos mejor caminando por separado, elegiste por mí, yo no quería estar sin ti, estaba convencida que nuestros mundos eran completamente distintos, a mí me encantan los deportes, tú eres un gamer de tiempo completo, puedo ser feliz con una cita en el parque y tu prefieres lo ostentoso y caro, enamorado de las fiestas y a mi poco me faltó para tener un letrero en la cara que decía “AMARGADA!, aun así estaba dispuesta a luchar por ese loco equipo que éramos juntos, tu no pensaste igual, y obligaste a mi corazón a resignarse a tu partida.

Aun no terminaba de reconstruirme por dentro del dolor que dejaste, cuando me entero que estabas estrenando relación, creo que fue la sensación más dolorosa que he tenido en la vida, nunca te deseé un mal, por el contrario trate de terminar lo más civilizadamente posible la relación contigo, de verdad deseaba que fueras feliz, pero no puedo mentir, la noticia me devastó, sin embargo cuando me di cuenta que tu chica y tu compartían verdaderamente todos los gustos, amaban los video juegos, y ambos iban de fiesta en fiesta, y yo seguía prefiriendo los deportes y los libros, entendí que de verdad encontraste la felicidad y fui feliz por ti también, pero el sentimiento de inferioridad me persiguió un tiempo, no dejaba de preguntarme, ¿por qué no pude estar a tu altura? Después entendí que no era yo, simplemente nuestro tiempo termino y había que seguir el camino. Y así lo hice.

manos

Tiempo después en realidad me curé de ti, cada vez te recordaba con menos dolor, cada día me acostumbraba más a mí, aunque estaba bien sin ti, aun no  podía comenzar algo con alguien más, pero de verdad mi vida iba de maravilla, y cuál fue mi sorpresa al descubrir que la tuya por el contrario iba en declive, resulta que el tener los mismos gustos por todo, tornó su relación perfecta en momentos monótonos, aburridos, rutinarios, comenzase a reconocer y valorar lo que tenías conmigo, y pasó lo que tenía que pasar, dejaste tu fallida relación perfecta, he intentaste regresar con la imperfectamente bella relación que tenías conmigo, eso fue lo que dijiste.

Te confieso que me tomaste por sorpresa, no esperaba que retomaras el camino que dejaste atrás, pues eras de los que juraban que las segundas partes nunca eran buenas, pero lo hiciste, me buscaste y con el corazón en la mano, te disculpaste, pediste perdón por irte, por dejarme, me dijiste que no encontrarías a alguien como yo jamás, me pediste de mil formas no que volviéramos a empezar, que retomáramos la historia de donde nos quedamos.

Al verte recordé todo el dolor que me hiciste sentir cuando te fuiste, de verdad me destrozaste, pero también tus palabras me hicieron recordar lo feliz que era a tu lado, pues estaba enamorada, como dije, mi vida ya era buena sin ti, pero me hiciste creer que eras sincero, que de verdad habías valorado cada momento que pasamos juntos, y  así fue, podía sentir que eras sincero, y es de sabios reconocer los errores ¿no? Además que todos merecemos una segunda oportunidad, y decidí dártela.

Trate como me pediste de retomar la bella historia romántica de donde nos quedamos, no tengo nada que reprochar, al contrario, de verdad te esforzabas por demostrarme a cada momento que estabas arrepentido, que de verdad me amabas, y te creo, sé que no fingías, pero ahora la del problema era yo.

De nueva cuenta, tenías razón en todo, LAS SEGUNDAS PARTES CASI NUNCA FUNCIONAN, y con nosotros no fue la excepción, la chispa que tenía en los ojos al verte se me apagó, las ganas de  tenerte cerca, de decirte que te amaba simplemente ya no llegaron. Y simplemente me fui.

Créeme que no lo hice por venganza ni mucho menos, de verdad quería que lo nuestro funcionara, que nuestra historia juntos diera frutos, pero el problema es que cuando volviste ya no había un “juntos”, aprendí y muy bien a caminar sin tenerte a mi lado. Gracias por disculparte, me devolviste la confianza en mí y  un poco de la autoestima que destruiste cuando estabas tan feliz con alguien que no era yo.

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Admítelo, tú también te das cuenta de que lo nuestro ya se rompió, y por más que nos esforcemos, no podremos armar cada uno de los pedazos que se partieron. Ahora tú debes dejarme ir, yo también tengo derecho a equivocarme, me equivoque al creer que podía obligar a mi corazón a darte otra oportunidad.



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