Fue mi culpa lo sé, fui yo quien te puso en ese pedestal, fui yo la que te hizo tener ese poder tan absoluto sobre mí, y lo permití por que al principio era placentero, me resultaba muy emocionante sentir que tenías el poder para hacer lo que quisieras conmigo, principalmente porque creía que harías buen uso de ese poder que te concedí, porque imaginaba que buscarías el camino mejor para los dos, durante mucho tiempo así fue, pero no sé en qué momento cambiaste tanto, tanto que ahora mismo no te puedo reconocer, tanto que hoy me cuesta creer que de verdad fuiste aquel hombre del que me enamore perdidamente.

De pronto comenzaste a tratarme diferente, primero solo dejaste de tener algunos detalles conmigo, pero eso no me alarmo, creí que era normal que con el tiempo las cosas pierdan un poco de fuerza y que no es posible mantener esos detalles que había al principio cuando ahora nos encontrábamos llenos de nuevas responsabilidades, pero seguido de eso note como comenzabas a levantarme la voz, sé que hay momentos en los que puedo ser insoportable, incluso yo misma no me aguanto, sé que no siempre he sido sabia a la hora de hablar, y que cuando estoy molesta a veces digo las cosas sin pensarlas, pero tú eras el que siempre mantenía la cabeza fría a la hora de alguna pelea, te ibas sin dejarme hablar y cuando volvías ya me encontraba más calmada, era entonces cuando tocabas el tema de nuevo y resolvíamos nuestras diferencias, la verdad odiaba que me dejaras con la palabra en la boca, pero siempre entendí que era mejor que pelear.

Pero últimamente eres tú el que dice todo lo que le viene a la mente, no te importa lo feos que sean tus insultos, de hecho, pareciera que disfrutas al ver el daño que tienen tus palabras en mí, ahora veo el caro precio que he tenido que pagar por haberte hecho el dueño de mis sueños, pues con eso se ha transformado mi realidad en un completo infierno, tus palabras parecen agujas envenenadas que se clavan en mi pecho y que me impiden respirar, haz destrozado todo, no solo la hermosa relación que teníamos, si no con ella a mí misma, usaste todo el amor que te tenia para hacerme daño, y todo el poder que te di, has sido un completo tirano llevándome a conocer el sabor del polvo, poniendo tu pie sobre mi cabeza que no puede levantarse del suelo, y hoy no me queda más que recoger todos los pedazos de mí que han quedado tirados, esperando que una nueva persona llegue y me abrase tan fuerte que una todos esos pedazos en la persona que antes era.

Te digo adiós, porque de lo nuestro ya nada queda, cambiaste por alguna razón, y con tu cambio también te llevaste entre los pies todo aquello que existía de nosotros dos, no lamento tener que irme, solo lamento no haberme ido antes, en cuanto comenzaste a cambiar, me hubiera gustado poder recordarte como el que eras, pero la persona en la que te convertiste se encargó de borrar todo buen recuerdo nuestro que hubiera podido guardar.

 

Autor: Sunky

 



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