Siempre he sido la típica chica rebelde que se mete en líos. No es algo que yo busque, todo lo contrario, creo que los líos me buscan a mí. Y sinceramente no puedo quejarme, gracias a esos líos es que ahora soy la mujer que soy… Independiente, libre y loca.
Independiente porque definitivamente no necesito un hombre que me complazca en lo económico. Porque soy auto-suficiente como para pagarme mis cuentas, mis deudas y mis lujos. Porque gracias a mi trabajo y esfuerzo diario puedo sustentarme. Porque si deseo algo no requiero de mirar el bolsillo de un hombre y valerme de trucos para conseguirlo. Me basto yo sola para complacerme en cuanto a lo que se me apetezca.
Libre porque no estoy encadenada a nadie. Porque yo decido cuando, a donde y con quien salir. Porque soy capaz de decidir por mí misma lo que deseo vestir, comer, a dónde viajar, que lugar visitar, cómo hablar y diferenciar entre lo que está bien y está mal. Soy libre de equivocarme, de tropezarme e incluso caerme. Y sé decidir cuándo enmendar mis errores, se afrontar consecuencias y volverme a parar cuantas veces sea necesario. Puedo decidir el rumbo de mi vida sin preocuparme lo que pensará el otro. No pertenezco al pasado y no me interesa el futuro, vivo el ahora con plenitud y con la libertad de que todo lo que hago es por decisión propia, nadie interfiere en mi pensar, mi sentir ni mi vivir.

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Loca porque no importa la edad que tuve, que tengo y que tendré. Porque con todo y heridas del ayer me regeneré y hoy estoy más completa que nunca. Porque no vivo pensando en los estereotipos ni las reglas que marca tan ignorantemente la sociedad. Simplemente soy yo, disfrutando la vida. Divirtiéndome a ratos como niña. Equivocándome como adolescente y amando como adulta. Porque continúo haciendo locuras. Travesuras. Porque a veces mis berrinches hacen dudar sobre mi edad y mi madurez hace temblar a más de uno. Porque en ocasiones soy todo y nada. Porque a manos llenas mi ser he de dar. Porque mis ganas de reír, de amar y de vivir son inmensas. Porque mis alas extiendo tan alto que en ocasiones es imposible poderme alcanzar.

En esta etapa de mi vida me siento completa.

No hay nada ni nadie que me haga siquiera dudar un poco en voltear a mirar el camino que he recorrido. He llegado tan lejos como he querido y acompañada de las personas que verdaderamente son importantes para mí, nadie falta y nadie sobra.
Mis pasos hoy son más firmes, mis ganas de amar más inmensas y no por ello requiero de cualquier persona. No me apetece una clase de hombre tan común, fácil de encontrar en cualquier sitio. Alguien llamado ¨Don Juan¨ me suena a alguien tan vacío. No apetezco de un machista, que me ordene, que me exija, que se sienta superior y que por mí decida. No deseo a alguien carente de sentimientos, pero tampoco a alguien tan susceptible y voluble. Alguien irrespetuoso con los demás y con su persona. Impuntual y deshonesto.
Un hombre que no tenga aspiraciones, metas y sueños queda completamente excluido. Que no me trate de comprar con sus regalos, pero los detalles siempre serán bienvenidos. Alguien tan impulsivo y frustrado, vengativo y cerrado. No necesito de alguien que quiera demostrar su fuerza con actos de violencia. Alguien que no me permita volar y que no sepa cómo avanzar en alguna dificultad.

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No necesito a alguien que no me necesite, que no ame, que no me respete y no me valore.

Yo no busco y no espero a nadie. Pero se acepta un hombre inteligente, sensible y amable. Alguien que tenga ganas de amar, de entregarse a un solo amor. De incluirlo en su futuro y hacer lo mejor por sacar adelante la relación. Alguien a quien le guste crecer en todos los aspectos, que nunca se sienta más ni se haga sentir menos. ¡Que sea justo! Que trabaje por lo suyo sin necesidad de pisar a nadie. Que sepa caminar de la mano y apoyarse cuando dicho camino se torne duro. Alguien fiel y comprometido. Que siempre hable con la verdad y que sepa ser un buen amigo. Alguien tan apasionado que me deje sin aliento. Que me deje volar a deshoras y que con su amor me de las ganas suficientes para regresar.
No necesito un hombre para que cumpla conmigo como marca la sociedad. Necesito un hombre que tenga algo que aportar a mi vida, a mi corazón. Alguien que desee ser amado y que tenga ganas de amar. Que comprenda mis necesidades y que me permita las suyas llenar. Que entienda que mi pasado y el de él ya pasó. Que anteponga ante cualquier cosa nuestro amor.
No necesito a alguien que me quite lo independiente, libre y loca…

¡Necesito a alguien que esté dispuesto a amarme así, tal cual!

 

Autor: Stepha Salcas



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