No hagas caso a lo que dicen, ¡No le creas a la gente! Es una gran mentira cuando dicen que siempre es mejor saber la verdad, a nadie le gusta saber que el amor de su vida no es lo que dice, que mientras te mira con ternura en realidad es un reflejo de la lastima que le causa desear estar enredado en ese par de brazos ajenos y por supuesto más esbeltos. ¡Cállate! Si lo que quieres es decir que ya no me quieres en realidad no hace falta que lo hagas pero evitame la pena de llorar en tu cara, de arrodillarme y gritar al cielo lo injusto que es el hecho de no poder suficiente para ti.

Lo veo en tus ojos que prefieren mirar a la pared antes que pasar por los míos, lo siento en tus manos que no me rozan la piel, lo siento en tus besos que me incomodan y no por lo obligados sino porque no sé yo de quien será la saliva que yo vaya a quedarme. No quiero que me mentas… más de lo que ya has hecho, pero prefiero no escucharte y pensar que si te marchas es por la cobardía de no poder conmigo y hacerme la mujer fuerte, fregona, poco valorada, poco apreciada y de esas mujeres increíbles que ahora hay por doquier para poder decirte que no tuviste el valor requerido para una mujer como yo, ponerte en el papel de hombre estúpido, desaprovechado, machista y cobarde sólo para no aceptar la verdad. 

Si tanta es tu necesidad márchate y ya, sin aclarar nada, sin decirme que lo sientes, porque puede que sea así pero no es lo que necesito escuchar no ahora que me quedo con la mitad del corazón, no ahora que me quedo con los planes a medias y poca fuerza para querer levantarme a seguir mi vida sin ti. 

Lo veo en la visión que se aparece frente a mis ojos, el futuro es incierto y debí haberme dado cuenta a tiempo, hay muy pocas cosas que suceden sin poder darnos cuenta que ahí vienen… es mi culpa tanto como tuya, debí ser más lista y tengo que seguir intentando porque ahora que no estarás me toca arreglármelas sola.



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