Esta noche está lloviendo, me ha  apetecido quedarme en casa, escapar de todo, buscar cualquier  pretexto que me ayude a matar el tiempo, a escaparme de la realidad; sin embargo, tal parece que me ha resultado contraproducente, pues los viejos fantasmas  han decidido interrumpir  mi serenidad, hoy es una de esas noches en las que sin poder evitarlo  te he vuelto a recordar.

cry lluvia

No pude resistir las ganas de volver a mirar las viejas fotografías, esas que no había tenido el valor de borrar, hoy caí en la trampa de mi mente masoquista,  mi mente que se empeña en guardar recuerdos que duelen, que me hacen llorar.

Hoy mi fuerza de voluntad  ha tambaleado una vez más,  esta melancolía que me grita en silencio  que aun te extraño, que no te he podido olvidar.

Te juro que he luchado con todas mis fuerzas para levantarme del suelo, sanar mis heridas y olvidar el dolor que me causó  esta guerra que fue nuestro amor, una guerra en la que solo yo resulte perdedor.

Es cierto que la culpa fue mía por no ser precavida, por  confiar a la primera, por lanzarme  al campo de batalla, sin armas de ataque, ni chaleco protector.

Lo que pasa es que tu mirada me convenció de que caminaba del lado correcto, pero tristemente resultó que me enamoré del enemigo, resultó que mi amor era el verdadero traidor.

Cuando me di cuenta, ya habías clavado tus puñales, me atacaste sin piedad, tiraste a matar, y aunque casi lo lograste, conseguí escapar de tu cruel engaño, de tu falsedad.

Es verdad que  me dejaste  mal herida, que a partir de entonces ya no creo en las sonrisas, ni en las miradas persuasivas, a partir de entonces, ya no me es tan fácil volver a confiar, pues me asusta la idea de volver a sufrir, de volver a pasarla tan mal.

El lado bueno, es que ahora sé que mi espíritu no se vence, ahora sé que soy una persona sumamente fuerte, pero incluso después de la experiencia, mi fe se desvanece,  a veces mi alegría se vence.

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Y es que en noches como esta, con  la  lluvia de testigo, que  acentúa mi tristeza,  sin poder evitarlo, vuelve a mí el sonido de tu risa, el recuerdo de los besos que hicieron que tanto te quisiera.

Sin poder hacer nada, te clavas con fuerza en mi mente, me derrumbas, me atacas nuevamente con fuerza.

Y juro, que  ya no quiero ser parte de tu guerra

Autor:    Señorita Libélula.

 



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