¿Cuántas promesas se hacen durante una relación? ¿Cuántas de ellas se llegan a cumplir? ¿Y si no tienes la intención de cumplirlas para qué las haces?

La mayoría de las mujeres cuando se encuentran en la búsqueda de una pareja, en lo primero que piensan es cómo debe de ser físicamente, alto, bajo, delgado, robusto, moreno, rubio, guapo, simpático, entre muchas características más.

Ahora, si nos vamos al lado de la personalidad, piensan en que sea inteligente, divertido, trabajador, que siempre tenga tema de conversación, detallista, amoroso y un sinfín de etcéteras. Y al buscar a alguien con todas estas características se les pasa la vida y al no encontrar a alguien a la medida, se conforman con el primero que tenga por lo menos alguna de sus peticiones, y es ahí cuando empieza el problema.

¿Pero qué pasa cuando dejas a un lado toda esa lista de cualidades y sólo pides una sola característica? Como por ejemplo… honestidad, una pequeña palabra de sólo cuatro sílabas y que sin embargo significa tanto. ¿En verdad es tan difícil encontrar a alguien que solo sea honesto? Al parecer… sí.

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Promesas como “siempre estaré contigo”, “nunca te dejaré sola”, “te amaré toda la vida”, se quedan en solo palabras cuando estás al lado de un hombre que no es honesto ni consigo mismo, porque durante meses o años te prometió amarte por siempre, y esta última palabra le quedó tan grande a su pequeño amor. ¿Por qué prometer lo que no se va a cumplir? ¿Cómo puedes asegurar que sentirás amor por una persona toda la vida cuando no te amas ni a ti mismo?



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