Cuando comenzamos a salir juntos hablamos sobre muchas cosas y una de ellas fue la violencia, recuerdo claramente que dijiste “un hombre que de verdad lo sea jamás lastimaría a una mujer”, esa fue una de esas frases que siempre se me quedaron grabadas de ti, y en parte fue algo que contribuyo mucho a que decidiera abrirte mi corazón y enamorarme, porque pensaba que al menos no me harías daño, o al menos no lo harías intencionadamente que ya es ganancia.

Pero hay muchas maneras de herir, y aunque es verdad que jamás me haz golpeado físicamente, eso no te exime de haberme hecho mucho daño, incluso peor que una bofetada o un puñetazo, me lastimaste donde más vulnerable soy, heriste mis sentimientos, mis ilusiones, mis sueños, todo aquello que te entregue lo corrompiste, lo destrozaste y lo hiciste sin piedad, sin remordimientos, sin pausas, solo llegaste y me cambiaste el mundo por uno mucho peor.

No tienes idea de la gran cantidad de veces que me pregunte ¿Dónde quedo ese hombre tierno del que me enamoré?, porque me deslumbraste con una pinta de caballero, pero no eras más que otro infeliz con un mejor disfraz, eras solo un vil mentiros pero más audaz, más experimentado que los que ya había conocido, y desde el momento en que te diste cuenta que te amaba, comenzaste a torturarme con tus insultos, con tus maltratos, con tus quejas y tus burlas, como si estuvieras probando cuanto era capaz de aguantar en el nombre de ese sentimiento tan grande que te tenia, que solo yo tenía, porque segura estoy que tu no comprendes el significado del amor, ni siquiera de manera superficial.

Pero la vida es así y hay que darle gracias a Dios por al menos brindarme la oportunidad de sacarme del pecho todo aquello que por ti sentía, porque con tus interminables maltratos y abusos psicológicos llego un punto en que la herida en vez de abrirme la piel me abrió los ojos, y aunque lastimada ahora he recuperado mi libertad y la posibilidad de volver a ser feliz, quisiera decirte que aun después de todo espero que en algún momento encuentres a la persona indicada para ti y que seas feliz, pero la verdad es que lo único que quiero es que te pudras en el infierno, que pases tus últimos días solo, y que alguien te haga pagar todo lo que me hiciste a mi.

Autor: Sunky

 



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