Las cosas no siempre tienden a ir bien, hay cosas, problemas, ocasiones, circunstancias que uno no puede evitar. Hay cosas que pueden estar destrozando tu alma por dentro pero sabes colocar una expresión en tu rostro que pueda desviar las miradas, que pueda desviar a los demás fuera de todo el dolor. Puedes lograr que el dolor se esconda y no salga para no estar de boca en boca.

Existen amistades y personas que pueden curar las heridas que llevamos por dentro pero también sabemos que existen personas que solo buscan vernos mal, vernos en los suelos para tomar ventaja y comenzar a calumniar, a burlarse y hacer la herida aún más profunda porque sabemos que en este mundo existe gente buena y gente que solo quiero ver arder el mundo, gente que no busca ni hace nada productivo sino que al contrario busca solo hacer daño, sobresalir y hacer sentir a los demás. Es por eso que ocultamos muchas veces lo que sentimos, ocultamos el dolor para que las personas no puedan tomarse de él y hacer el vacío aún más profundo.

No es fácil muchas veces ocultar los problemas y todas esas cosas que es imposible que no logren ponernos tristes, preocuparnos y hacernos caer de tal manera que a veces no podemos ver la salida. No es fácil ocultar con una apariencia y hacer como si no hubiera ningún demonio atormentándonos por dentro, destruyéndonos y hacernos cada vez más débiles. Es difícil sonreír cuando en realidad queremos comenzar a llorar, a desahogarnos y sacar todos los problemas que llevamos dentro, esos problemas que nos quitan el sueño, que no nos dejan solos al caminar, esos problemas que descontrolado la menta dejando atrás las cosas que de verdad valen la pena, tomando importancia en nuestras vidas y hacer las cosas aún más difíciles de lo que deberían de ser. Es difícil no soltar en llanto, no poder hablar, no poder vomitar todas esas palabras que están siempre apunto de salir, que están en la punta de la lengua mientras que el nuevo comienza a formarse en nuestra garganta y que, al fin de cuentas debemos tragar para no echarnos de cabeza, para que nadie pueda enterarse el por qué en la soledad todo se vuelve obscuro, el por qué en las noches a solas podemos por fin sacar todo lo que durante el día tuvimos que soportar por dentro.

Todos tenemos problemas, todos hemos sentido el dolor y todos hemos por lo menos una vez ocultar lo que sentimos, ocultar lo que en verdad pasa dentro de nosotros por muchas razones. Tal vez lo hacemos por miedo, tal vez lo hacemos por egoísmo o soberbia, no importa la razón, lo que importa es que no somos los únicos que pasan por pruebas, no somos los únicos que ocultamos el dolor para que nadie pueda notarlo y dejar que tome el tiempo que debe tomar para sanar en la soledad, sin ayuda, sin motivos. Todos hemos caído, todos hemos fracasado alguna vez, todos hemos sido lastimados y todos hemos lastimado.



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