Estar contigo fue como viajar eternamente en tren, jamás imaginé que ese tren seguiría su curso sin ti abordo, te fuiste, agarraste las malteas y cambiaste de rumbo sin avisar, sin darme tiempo a reflexionar la decisión que ya no ibas a cambiar.

Me fue imposible olvidarte, pues tú me enseñaste a amar, contigo supe el verdadero sabor de un beso enamorado, tus brazos me enseñaron a quitar el frío aun estando desnudos, pero también me enseñaste el amargo sabor de la despedida.

train love

Viajé sin ti por un tiempo en el tren del olvido, pero nunca estuve solo, siempre me acompañó tu recuerdo, sentado en el asiento del tranvía, me dedicaba a hacer rompecabezas con los pasajeros, buscaba en otra el color de tu cabello, el calor de tu mirada en la chica que se divierte con su reflejo en la ventana, las manos tiernas de la madre que acaricia a su hijo eran como las tuyas tocando mi espalda, los ardientes labios rojos de la chica que pide los tickets se parecían a los tuyos besando los míos, pero con todas no podía armarte para tenerte en el asiento de lado, ya no puedo verte, ya no puedo abrazarte, ya no puedo tenerte.

Caminé muchas veces por nuestras calles, recorrí nuestros lugares esperando encontrarte, un día alguien me pregunto si estaba seguro de que volverías o si pasaría mis días buscándote, el nudo en la garganta no me dejo dar una respuesta, solo giré y volví…

Volví al pueblo, a las calles donde nos conocimos, pero nada era como antes, me recibió la noticia de que te habías casado, mírame y dime que ya me has olvidado, le pregunte a la luna si me olvidaste, ella trató de ocultarse, hasta la luna sabe que no me dejaste de amar.

El destino nos hizo coincidir nuevamente, tus ojos brillaron y me dijiste que efectivamente no me habías olvidado, ahora soy yo el que tiene que pedirte que te alejes, que no me busques, llegó alguien a mi vida que no merece que le hagan lo que tú me hiciste.

lovemoon

Un día recibí una carta tuya, me reprochabas y reclamabas el amor que decía tenerte, me escribiste muchas cosas, unas lindas otras no tanto, pero al final, me pediste un último favor, me dijiste que con toda la verdad te dijera si te ya había olvidado.

Tiempo después me armé de valor y conteste a tu petición con una carta. Recibiste una hoja en blanco, no pude escribir todo lo que siento, pero en el sobre, decía que hasta la luna sabe que no nos hemos olvidado.

Idea original: Omar Geles



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