Ahora ya no puedo reconocerte, ya no eres la misma persona que eras cuando estabas junto a mí, has cambiado y no sé por qué.

Desde aquél día en el que me dijiste que jamás serías el mismo, el día en que me dijiste que habías tomado una decisión y que no darías la vuelta atrás, el día en que me sacaste de tu vida para siempre, sin importarte mi opinión, sin importar lo que me lastimarías aún así lo hiciste. El día en el que decidiste dejarme me lastima cada vez que es recordado, pero aún no puedo dominar este sentimiento que no quiere dejarme en paz. Desde aquél día que para mí fue obscuro y frío tú dejaste de ser la persona que solías ser. Tu mirada ya no es la misma y tus pensamientos ya son otros. Tus pasatiempos han cambiado y hasta el tono de tu voz ya no es el mismo. Recuerdo cada parte de tu personalidad, cada parte de tu cuerpo y tu alma que hacía lo que tú eras, que formaba al hombre del que yo estaba tan profundamente enamorada. Te has secado, te has muerto por dentro y no te has dado cuenta; aún no lo notas, por lo menos eso creo, y si lo has notado entonces no te importa porque te gusta ser como eres ahora, te gustó dejar lo que eras para entrar en un circulo vicioso de tu propia persona, has dejado tu esencia por embonar en un mundo que no era el tuyo. Quisiste dejar lo que te identificaba para parecerte a ellos, a un puñado de humanos que no hacen otra cosa que guiar a sus ovejas al matadero.

Te extraño como la persona que me mostraste ser, te extraño como lo que eras en aquél tiempo. Extraño tus virtudes junto con tus defectos porque son ellos los que distinguen también a las personas, los que dejan huellas y forman a cada una de las personas de este mundo.

No quisiste luchar contra la marea y ahora eres llevado por la corriente. No te juzgaré porque sé que todos estamos propensos a terminar en un camino que no es el nuestro. Lo que no soporto de todo esto es la manera en la que te arrebataron de mi lado con ideas vanas, con ideas que fueron incrustando poco a poco y sutilmente en tu mente. Lo que aborrezco es que tú no hayas luchado, no hayas hecho nada para que no te alejaran de mi lado. Ahora estamos en caminos diferentes, con ideas diferentes, con pensamientos diferentes y sobre todo objetivos diferentes. Lo que antes nos unía desapareció como un sueño, como la neblina.

No puedo hacer ya nada por ti ni por mí, pude darme cuenta demasiado tarde de todas las mentiras, calumnias e ilusiones que ya estaban dando raíz dentro de ti. Me duele tener que aceptar que te he perdido y que no pude hacer nada para poder evitarlo. Me duele pensar en como has cambiado y como dejaste de ser lo que yo amaba.



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