Estoy harta de todo lo que me haces sentir, harta de lo feliz que me siento contigo, harta de emocionarme al escuchar tu voz, harta de tener tantas ganas de verte, harta de querer que me beses y que me toques y que no dejes hacerlo nunca, harta de recordar esa sonrisa y esa barba tuya que enmarca esos labios tan perfectos, harta de emocionarme con tus mensajes, y de todo lo que tengas para contarme.
Estoy harta de pensar en un futuro contigo, estoy harta de recordar cuando nos tumbamos en el sofá de tu sala estuvimos juntos por primera vez, harta de recordar cómo sostenías y apretabas mi mano en el auto cuando te contaba seriamente lo preocupada que estaba por la escuela o por el horrible jefe que tenía en el trabajo al que apenas renuncié.
 
Estoy harta de que me hagas sentir tan deseada y tan querida, pero que a la vez me hagas sentir vulnerable y vacía.
Estoy harta de contestarte súper rápido cuando tú te tardas horas o días, estoy harta de disimular que no pasa nada cuando contigo me pasa de todo.
Estoy harta de fingir que no sé lo que quiero cuando lo que quiero eres tú y todo lo que te complementa.
Estoy harta de hacer dramas porque no me avisas cuando has llegado a casa y yo me quedo preocupada hasta que sé algo de ti.
Estoy harta de que me guste tanto que me lleves a casa, solo porque quiero estar a solas contigo aunque sean 5 minutos.
Estoy harta de sentir todo esto y no saber si tú lo sientes, estoy harta de que me lo ocultes y me hagas esperar.
Estoy harta de querer que me digas que me extrañas y que me quieres ver, porque yo sí te extraño.
Estoy harta de que no querer irme, quiero quedarme pero no te das cuenta y te ausentas.
Estoy harta de amarte tanto tanto, que ya no me quepa.
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Pero más harta estoy, de no poder estar harta de ti.
Por: Karla Micher


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