He ido acumulando por años, y va llegando el momento de ponerle punto final a amontonar en cada rincón disponible,  debo realizar una limpieza a fondo, programada, porque se que pondrá mi vida de cabeza y no será fácil.

Voy a empezar por tirar los pensamientos que ya no me sirven y buscar los tesoros que se que están en alguna parte, que en los afanes del diario vivir he extraviado, para limpiarlos pulirlos y devolverles su valor.

Tengo que revisar mis cajones, gavetas, guardarropa, todos los rincones y repisas; porque entre tantos lugares he guardado muchos recuerdos que duelen y lastiman, necesito tirarlos, ya no me son necesarios.

En la esquina de un cajón, conservo sueños, ilusiones y sonrisas que ya perdieron vigencia, también se van, junto con la rabia, la pena y la desilusión, ya caducaron.

De mi guardarropa, voy a descolgar todo lo que tengo, sólo conservaré lo que me sirva todavía y aún me siente bien. Colgué por ahí casi sin darme cuenta, pasiones viejas que ya perdieron el color, deseos reprimidos, heridas antiguas, resentimientos y rencores, todo eso lo voy a incinerar, junto con el dolor y las ausencias. Colgaré de nuevo en primer lugar, mi bello traje de esperanza que sigue nuevecito.

Mi gaveta especial, donde guardo lo más importante, solo la voy a limpiar, a quitarle el polvo y las telarañas que se fueron juntando por abrirla poco o casi nada, de ahí no desecharé nada, pero volveré a acomodarla, doblaré con cariño todo el amor que he recibido, enseguida pondré la alegría y las carcajadas que tengo guardadas, las perfumaré con el cariño de mis amigos, y de todo eso algo dejaré afuera, para no volver a olvidarlas.

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En la repisa de arriba, acomodaré algunos recuerdos hermosos de mi infancia y mi juventud, junto a los amores inolvidables y los momentos irrepetibles.

Voy a colgar en las paredes bien a la vista, pulidas y lustradas mis ganas de vivir, mis nuevos sueños, y mi agradecimiento por todo lo vivido y lo que está por venir.

Cuando termine, cerraré con amor cada gaveta, cada cajón, seguro que estarán ligeros, sólo con lo que necesito, livianos sin tanto peso. Aceitaré las bisagras de la caja del optimismo, para que se abra fácilmente siempre que sea necesario.

Lavaré y plancharé lo que me resta, para mantenerlo ordenado y prolijo.

Estoy segura que con esta limpieza, tendré el espacio necesario para moverme con total libertad; y haré espacio para lo nuevo que va llegando.

 

Por: Ruby myers



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