No me gusta sufrir, mucho menos sentirme deprimida, pero en estos días en los que te invade la tristeza y que sientes ganas de morir mil veces, llegan esas personas para recordarte que no estás sola, y te ofrecen un hombro para llorar, una razón para sonreír y un momento para descansar, para soltar la pesada carga que nunca somos capaces de quitar de nuestros hombros hasta ese momento en el que estamos hechos polvo, hasta el último instante en que somos capaces de sentirnos fuertes, llegan estas personas tan importantes en tu vida y te quitan todos los problemas de encima, sientes un cobijo, un calor, un soporte, un cariño alentador, es como un ungüento caliente que se posa sobre la herida y la alivia mientras la hace sanar.

Sigo pensando que preferiría estar bien, poder sonreír siempre y nunca caer como me toco hacerlo hoy, pero en ocasiones vivimos la vida tan deprisa, que damos por hecho todo lo que nos dicen, que creemos que todos los que nos rodean son especiales, y que todos nos aprecian al igual que nosotros a ellos, o quizás sea todo lo opuesto, que creemos que para nadie importamos, que le damos igual a la mayoría, que si de pronto desapareciéramos de la existencia de este mundo nadie lo notaria, y solo por esto es que agradezco momentos como estos, agradezco que pueda quitarme el velo de vez en cuando y reconocer estos seres de luz que tengo a mi lado.

No sé si sean mis ángeles guardianes, no sé si en algún momento yo he sido lo que ahora ellos significan para mí, un consuelo, un respiro largo, extenso en donde puedo sentir descanso, en donde mi siento bien a pesar de la tristeza que me invade, parecieran sosegar con sus atenciones mi dolor, y de poco en poco me voy sintiendo mejor.

Hacen falta días grises, días de desconsuelo y de tristeza, hacen falta solo de vez en cuando, para saber quién es en verdad familia, quien es amigo, quienes son los verdaderos amores, y espero con todo mi corazón poder significar lo mismo para ustedes en sus momentos de debilidad, ser la fuerza que ahora me inspiran, ser un ser que les llame a la luz como ahora ustedes lo son para mí.

Autor: Sunky



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