Dicen que de todo lo malo, siempre hay algo bueno que rescatar; en este caso; aprendí a valorarme mucho más.

Un día cualquiera, decidiste que no me querías más, te marchaste así , sin más, sin explicaciones, ni siquiera tuviste el valor para mirarme a los ojos y decirme adiós, me dejaste un mar de dudas, preguntas sin respuesta, mil noches de tristeza que pensé que no podría soportar.

irte

 

Sin embargo, llegó el punto en que no me quedaron lágrimas para llorar, me canse de extrañarte, de esperar un mensaje que nunca iba a llegar; después de hundirme en ese túnel oscuro de mi tristeza, entendí que no valía la pena dedicarte mi tiempo, más  del que te había dedicado ya.

Así que una noche de lucidez y cordura, decidí que esa sería la última  luna que permitiría que tu recuerdo me lastimara, borre los rastros de ese falso amor que un día nos unió, borre los recuerdos, tire a la basura, los restos de tu cariño que siempre mintió

Dormí con la firme intención de despertar siendo una mujer distinta, una mujer nueva, una mujer que sabe lo que merece, que sabe lo mucho que vale…

Y así lo cumplí, fui fiel a mi palabra de pensar solo en mí, de olvidar el pasado que me hizo tanto daño, de perdonarte y dejar de sufrir.

Esa fue mi promesa, esto fue lo que aprendí:

Aprendí que el amor cundo es sincero no tiene miedo de sentir, se entrega sin reservas, no hay  nada que lo haga huir, de tu desamor aprendí a dejar de esperar a que alguien me quiera, aprendí que el mejor amor es el que siento por mí y para mi…

Contigo aprendí a reconocer todo lo que no quiero, sin ti aprendí que perfectamente puedo ser feliz sin depender de nadie, sin depender de ti.

 

 

 

 

 

 

 



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