Un día te maldije y maldije el haberme enamorado de ti. Deseé nunca haberte conocido y me arrepentí de todas las ocasiones en que te di  una “segunda oportunidad”. Sin saber que el tener una relación contigo me daría la mejor lección en mi vida: el aprender lo que no es el amor.

Gracias, porque aprendí que cuando se ama no se lastima. No se trata de dar mil oportunidades cada vez que cometes un error, sino de saber medir tus acciones, de meditar antes si lo que harás está bien o no, si afectará a tu pareja y a tu relación y de ser así, es mejor evitarlas.

Entendí que no debemos juzgar duro los defectos, ni tratar de cambiar a la persona, pues precisamente fue su esencia la que te enamoró. Lo viví contigo, intentaste hacerme una nueva persona, creaste un molde perfecto a tu conveniencia y sin saberlo fui encajando en él. Me fuiste quitando gustos y agregando otros, me “convenciste” de que me gustaran y cumpliera caprichos tuyos. Y claro, lo hice porque te amaba.

Me fui alejando de mis amigos, de mis pasatiempos, hiciste que te convirtiera en mi mundo para después dejarme sin nada, mientras tú salías con tus amigos y te divertías. Y fue como aprendí que a la pareja se le debe dar su tiempo y espacio. Ambos deben continuar con las vidas que tenían antes, sin egoísmos.

Aprendí que a quien amas no le mientes, no le lloras y suplicas para que te perdone, cuando ya van varias veces que cometes el mismo error, y sabes de antemano que lo volverás a hacer. Tampoco manipulas las situaciones para quedar bien ante la gente, aún cuando ya hayan descubierto tu engaño. Pues es mucho mejor reconocer el error que mentir, pues cuando las mentiras se descubren duelen peor.

Aprendí a no crear sueños basados en simples ilusiones, en argumentos sin fundamento. Pues mientras yo hacía planes a futuro contigo, por tu mente pasaban miles de cosas que podías lograr sin mí.

Gracias a ti aprendí que a la persona que amas debes darle seguridad, no dudas, ni miedos. Debe saber que cuenta contigo, que la apoyas, pero sobre todo, demostrárselo con hechos, no sólo con palabras.

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Finalmente, después de mucho tiempo de estar separados y de un par más de experiencias amorosas, me di cuenta que contigo aprendí todo lo que necesitaba saber. Fuiste mi lección humana. Me enseñaste lo que no es el amor. Pues hay una diferencia muy grande entre tener una relación y pasársela bien sin realmente estar comprometidos y el estar profundamente enamorados, sentir el amor de verdad.

Gracias por todo eso que aprendí, pues hoy ya puedo diferenciar el amor, del simple cariño.

Hoy estoy viviendo una experiencia nueva y única. Estoy amando de verdad y me siento como una niña pequeña con esa ilusión inocente pero mágica. El amor es un sentimiento indescriptible y maravilloso. Y me doy cuenta que cuando en verdad amas ni siquiera te dan ganas de voltear a ver a otra persona, ni mentirle, engañarle, mucho menos jugar con sus sentimientos y lastimarlo, pues al dañar a esa persona, nos hacemos daño a nosotros mismos.

Gracias por prepararme para lo que venía, por hacerme sufrir para después disfrutar a lo grande.Gracias por enseñarme lo que no debo hacer en una relación. Y de todo corazón deseo que un día realmente llegues a amar y descubras que eso es lo más bello que te puede pasar.

 

por Brenda Cruz



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