Los amores son como los autobuses, cuando uno se va, detrás viene el otro… siempre.

Hay amores que llegan a nuestra vida exclusivamente para darnos una lección de aquello que nos hace falta saber o conocer y así dejarnos un aprendizaje.

Algunos otros, llegan con la finalidad de hacernos ver lo que queremos y lo que no, en el amor. Precisamente tú entras en este tipo de relación.

Juro que cuando te conocí, no tenía la intención de nada, ni de enamorarme ni de amarte como llegué a hacerlo.  Juro que traté de ponerte mil trabas, construir muros altísimos en mi corazón para que jamás pudieras penetrarlos pero mi intento falló.

Me vi enredada en tus encantos, tu mirada me terminó hechizando y entonces cedí.

Cada una de tus palabras era melodía para mis oídos, tus besos, tus caricias y cada roce con tu cuerpo, era un regalo sagrado para mí, las horas pasaban volando cuando estábamos juntos; charlas, risas y planes a futuro, terminar no es algo que pudiera predecir pues según yo te hacia feliz o al menos yo lo era junto a ti.

Finalmente con un montón de estúpidas excusas pusiste fin a nuestro amor, dijiste que solo era una pausa y yo te creí pero mientras lloraba y te esperaba en la soledad de mi habitación, tu salías, te divertías y con otras te veías, ¡que ilusa! Tu solo querías guardar algo seguro para cuando te cansaras de andar por ahí repartiendo besos por doquier y saltando de cama en cama, al final lo único que pretendías era vivir mil aventuras pero sin obtener tu karma porque efectivamente mereces estar solo o al menos por un largo tiempo hasta que sepas en verdad lo que quieres y madures.

 

Enfrentarte fue lo mejor que pude hacer, ni siquiera sé cómo lo hice, solo recuerdo haberme armado de valor y recoger con la poca dignidad que me quedaba los pedazos de mi corazón. Esta vez ni tus excusas ni chantajes sirvieron de nada y es que tarde o temprano hasta el corazón más enamorado se cansa, si, uno se termina cansando de que lo jodan tanto aun cuando entrega todo a manos llenas y yo, yo me cansé de ti, de tu falso y mediocre amor, de tu cruel y despiadado corazón.

Y ahora se perfectamente lo que no quiero en el amor, precisamente después de ti es que lo tengo claro; no quiero a un inmaduro manipulador que me conquiste con palabras, un mentiroso y traidor que a su edad se la pegue de picaflor. No quiero a un hombre incapaz de asumir un compromiso y de entregarse totalmente al amor. No quiero a alguien como tú sencillamente porque yo merezco a alguien mucho mejor y tu definitivamente no eres un buen partido para el amor.

Ahora me libero de ti dispuesta a seguir, a continuar con mi vida sin mirar atrás, a pisar el pasado y disfrutar del presente, sin odios ni resentimientos y es que tengo mucho que agradecerte ¨irónicamente¨ porque gracias a ti, se lo que ya no quiero en el amor, si, ¡gracias! Fuiste mi mejor lección pero no el mejor amor, después de ti sé que viene alguien mucho mejor…

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

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