El día de hoy es muy triste para mí. Es un día en el que pienso cómo me gustaría que todo fuera como antes. Pero heme aquí, cargando con este ataúd lleno de recuerdos que me desgarran poco a poco por dentro.

Afuera está soleado, sin embargo en mi corazón llueve y llueve sin cesar. Hoy es un día triste, pues hoy hace tres años decidiste terminar con lo nuestro, dejándome atrás.

Cuando me dijiste tus vagas razones, me dejaste devastada, y mi rostro se oscureció como una noche nublada. Y luego de algunos relámpagos de dolor, solté aquella lluvia de lágrimas que duró meses. Simplemente no podía creer que todo lo que habíamos construido juntos se estuviera esfumando así tan fácil. No quise mostrarte mi sufrimiento, pero en cuanto me fui me desmoroné por completo.

“Estamos atravesando por un mal momento, quisiera que nos tomáramos un tiempo para ver si las cosas mejoran”, esas fueron tus últimas palabras. Es lo último que recuerdo de ti. Lo que yo alcancé a decirte es que eso de los tiempos no funciona, que las dudas no acosan a las parejas que en verdad se aman, que un amor de verdad nunca se cuestiona ni se arrepiente.

principal

Lo recuerdo bien, estábamos en el bar siempre. Elegiste ese lugar para decírmelo. Al fin, me levanté de mi asiento y me fui a llorar a otra parte. Se venía un año más de nuestra relación y yo, muy contenta, pensando qué regalarte… pero tú me abandonaste de pronto y me dejaste despedazada. Llegó el día de nuestro aniversario y pensé que te aparecerías por mi casa, diciendo que todo fue un error, que no necesitábamos un tiempo, que lo importante era estar juntos siempre. Pero tú no te apareciste, te fuiste sin dejar rastro y ya nunca supe más de ti.

Hasta ese día todo iba bien entre nosotros, al menos eso pensaba. Te creía contento con lo nuestro, experimentábamos una perfecta armonía, según yo. Después de tres larguísimos años de sufrimiento, aún te recuerdo como el chico que me robo ese beso una tarde de febrero. Fueron tiempos felices, que se convirtieron en noches amargas encerrada en mi habitación, lamentándome por tu partida. Quise creer que en verdad sólo iba a ser un tiempo, que pronto volveríamos a estar juntos, pero no alcancé a entender que en realidad se trataba de un adiós.

Pese a todo, nunca intenté retenerte ni rogarte para que te quedaras. Siempre supe que éramos personas libres que elegían estar juntas, no dos prisioneros en la celda de un noviazgo. Y así te quise, libre, nunca deseé que estuvieras conmigo por obligación. Por eso, si no me amabas, estuvo bien que te hayas ido. ¿Sabes? Creo que ya lo voy superando, pues cada vez duele menos, y creo que pronto estaré lista para volver de nuevo a confiar en el amor. Sin embargo, siempre tendré presente que:

Algunos recuerdos nos van matando de manera lenta y dolorosa, y se quedan clavados tan profundamente que, difícilmente, aunque pasen los años, se pueden olvidar.

 

Idea original: Emily Urrejola



     Compartir         Compartir