Hay personas a las que parece que, entrar y salir de tu vida, es su juego favorito. Y lo peor, es que muchas veces regresan cuando por fin has aceptado que la historia llego a su fin, cuando estás a punto de olvidarlas. Personas desgastantes y agotadoras que no saben estar contigo, pero tampoco saben estar sin ti, personas con las cuales nunca llegas a ninguna parte.

Regularmente, este tipo de personas tienen un gran conflicto con el amor: les cuesta amar y expresar sus sentimientos. Suelen ser personas muy controladoras y poco les importa cuidarte, valorarte, aceptar tus espacios y darte el respeto que te mereces. Saben llegar a tu corazón tumbando la puerta y creando alrededor de él, un muro para no perderte.

Este tipo de comportamiento trae arraigada una profunda inseguridad, ya que basa su autoestima en el poder absoluto de la otra persona. De hecho, para ellas, mantener el control es la única forma que tienen de concebir el amor. Es por eso que cuando sienten que están perdiendo a su pareja, atemorizados acuden a suplicas, llantos, chantajes y pataletas.

Aquí extrañamente, el problema no es quien se va y vuelve, el problema es quien siempre lo recibe, quien accede a sus chantajes y mientras no le pongas un alto, y de paso, pongas orden en tu vida, esa persona seguirá pasando por encima de ti cuando quiera, cuantas veces así lo desee y de la forma que quiera. Literalmente, hará contigo lo que le de la gana. Te utilizará como un objeto que siempre esta ahí para cuando le convenga, cuando sus necesidades así lo requieran, cuando esté aburrido, cuando se sienta solo, cuando se sienta fracasado.

Y cuando no te busque, sencillo, es porque no te necesita y tiene algo más interesante qué hacer en su vida. Y de ninguna manera te va a permitir que lo molestes, le reclames o le reproches, por lo que, tendrás que conformarte con palabras bonitas, promesas, llantos súplicas y quedarte esperando eternamente una llamada o un mensaje que, difícilmente llegará.

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Para ellos el principio básico de dar y recibir no entra en su esquema, son personas que antes que amar, prefieren ser amadas. Es más, consideran que que no están obligados a amar, pero es tanto su egoísmo y su ego, que se creen con el derecho de recibir: amor, atención, fidelidad, etc.

Esta dependencia mal sana, no tiene absolutamente nada que ver con el amor, ya que una persona que es incapaz de dar amor o expresar sentimientos no es digna de tener a alguien a su lado. Y difícilmente podrás cambiarlos, eso es algo que sólo el tiempo y las circunstancias se encargan de ello, de lo contrario, vivirán buscando siempre culpables para no hacerse cargo de sus equivocaciones.

Amar no es dar carta abierta para que abusen de ti, y si así lo crees, revalúa tu concepto del amor, porque objetivamente, eso se parece más a la esclavitud, la cual cuyo único destino  es una vida llena de carencias y sufrimiento.

Liberarte a ti mismo y renunciar a ser utilizado, es el acto más íntegro hacia ti mismo, y por suerte, todavía existen personas emocionalmente maduras que puede enseñarte a comprender el verdadero significado del amor, personas que no tienen miedo de mostrar sus sentimientos, que disfrutan resaltando tus virtudes; que están dispuestos a conocerte desde adentro y entender tus razones, tus actos, tus ideas, tus palabras y tus motivaciones. Personas que no necesitan grandes explicaciones, que te ayudan a emprender el vuelo junto a ellos, en total libertad, capaces de pensar en ti casi como en ellos mismos, de preocuparse por ti y en tus logros.

Por suerte hay personas que saben amar y no necesitan razones para hacerlo, tan sólo saber que tú estas dispuesto a permitirlo.

 

Autor: Karla Galleta

 

 



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