¿Qué es lo que sientes cuando ves que se acerca alguien que te gusta? Como unas sensaciones algo extrañas recorriendo todo tu cuerpo, ¿no? Puede que los síntomas más notorios sean:

  1. Que se te acelera el pulso
  2. Que se te eriza la piel
  3. Que tienes una sensación rara en el estómago (las llamadas “mariposas”)

Eso fisiológicamente, pero psicológicamente también se nota. ¿Cómo? Pues te pones más contenta y un tanto nerviosa por la presencia de la persona que te gusta. Tu cuerpo libera endorfinas, que te hacen sentir bien, y oxitocina, que te predispone a ser más empática y sociable (o sea, lista para la conquista).

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En el coqueteo, el cuerpo actúa de una manera determinada, pues se alista para “atacar” por así decirlo a su “presa”, por lo que pone a su disposición todas sus armas. Según un artículo de BBC Science, el arte del coqueteo va más allá de decir unas cuantas palabras de conquista. No, además de ello, y quizá mucho más importante, está el lenguaje corporal, tu capacidad para elegir qué decir, y hasta el tono de voz que utilizamos para dirigirnos al objeto de nuestra conquista.

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Según los especialistas, dentro de todo esto, lo más importante es lo que expresamos a través de nuestro cuerpo. J. R. Harrison, jefe del departamento de psicología social de la Universidad de Chicago, afirma que “el lenguaje corporal es primordial en la seducción y la conquista que van implícitas en el coqueteo. Las miradas, los movimientos, los acicalamientos, las posturas y el contacto físico importan mucho más que lo que se pueda decir oralmente en una cita”.

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Así que ya lo sabes, por recomendación de los expertos, la próxima vez que pienses coquetear, fíjate mejor en tu aspecto, en tu vestimenta, en tu postura, y en que lo que expresas con el cuerpo refleje seguridad en ti mismo, si lo que quieres es hacer sentir maripositas en el estómago al objeto de tu conquista.

 

Autor intelectual: Andrea Araya Moya



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