Cuando el amor no es correspondido, de ser el sentimiento que te dibuja una sonrisa hasta en los días grises, se puede convertir en las nubes que pueden tapar el sol de todos tus días.

Al darte cuenta que tu relación murió, atrás quedan los suspiros enamorados, las mirada perdidas, los sueños eternos de un futuro juntos. De repente solo ves a esa persona que amas tanto y por la que hiciste todo alejarse, sin saber porque, te das cuenta que una y otra vez te quita de sus planes, te quita de su vida, ya no eres su prioridad, ni siquiera eres una opción ya para él.

Al principio, por el mismo desconcierto que sientes, tratas de darle una razón lógica a lo que pasa, comienzas a disculparlo y aponer excusas en su boca, mismas que él no da por hechas, pero a ti te parece que es una mejor idea para tratar salvar lo que aún no admites que ya se rompió. Sin darte cuenta, comienzas a pensar por él, a responder por él, y todo porque esas respuestas son las que tú quisieras oír,  dices que lo que está pasando es que lo estás sofocando, que no le estás dando el espacio que necesita, que es demasiado independiente pero que aún se realizaran esos planes que tenían juntos, pero la realidad es otra, y cuando la admitas, podrás dar el siguiente paso que tanto necesitas, solo así podrás subir al escalón del olvido.

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No es nada sencillo darse cuenta de que donde iban dos de la mano ya solo va uno con el corazón roto, y el otro simplemente se fue, siguió su propio camino, sin tomarnos en cuenta, sin darnos y una explicación siquiera. Solo quedan imágenes en la memoria, en donde se presentan como flash back de lo vivido, pero lo cierto es que de eso ya no hay nada.

Por duro que resulte, debes admitir que se acabó y sobre todo, debes aceptar que eso que recibiste está lejos, muy lejos de lo que te mereces. No fue nada justo recibir este doloroso choque de indiferencia por haber dado lo mejor de ti a alguien a quien creías amarías para toda la vida, y no es en son de reproche, pues si lo hiciste, fue porque de verdad te enamoraste.

La razón por la que debes dejar ir a ese alguien que lo luchó por ti, es porque tú si sabes amar, y con él lo aprendiste, con él te diste cuenta lo que eres capaz de dar cuando amas, fue esa relación fallida la que te abrió un seco panorama de lo que NO QUIERES en tu vida.

Duele, sí, pero es momento de voltear a verte a ti, dejar de clavar los ojos en el que ya se fue, quédate con lo vivido, y aprovecha lo aprendido.

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Sécate ya esas lágrimas, respira profundo y mírate, estas entera, quizá con el corazón un poco astillado pero de seguir ensimismada en lo mismo, lo único que lograrás es terminar por romperlo por completo. Deja de pensar en lo que pudo ser y concéntrate en lo que será.

No es fácil, y quizá sigas pensando que aun amas a tu ex, es normal, pues los sentimientos de una no son tan fáciles de erradicar, pero no fue tu culpa que él no los quisiera, ¿o si? No, no lo fue, deja de atormentarte con lo mismo, y comienza a olvidar. Es la mejor medicina que le puedes dar al corazón que ha sufrido una pequeña gran desilusión.

Idea original: Teresa Donoso



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