“El tiempo pasa… Sin pedir disculpas.”

 

 Esperar… una palabra tan sencilla y fácil de decir, pero una de las más difíciles de llevar a cabo. Pero ¿quién no espera algo? Yo creo que todos, todos de alguna manera siempre esperamos algo por sencillo que sea. Vivimos esperando el mañana, esperamos un taxi para ir a trabajar, una llamada o un mensaje importante, la hora de salida del trabajo, esperamos llegar a casa, ir a comer, un buenos días, incluso, al de la pizza los domingos. Lo que sea, pero vivimos esperando “algo” y el tiempo que de esta espera, sea poco o sea mucho, siempre nos produce cierta ansiedad y hasta impaciencia. Pero ¿qué pasa cuando lo que esperamos no es “algo”, sino “alguien”?

Sí, porque existen personas que se colocan en el rol de espera en el amor, es decir, quedan a la expectativa de que la persona que se fue, cambie de opinión. Muchas veces, nos queremos convencer a nosotros mismos que esa persona es la indicada, pero simplemente llegó en el momento equivocado. Que aunque en este momento nuestros caminos lleven una dirección diferente, tarde o temprano se volverán a juntar. Creemos que el tiempo tarde o temprano nos hará madurar, crecer como personas y darnos cuenta de que tendremos nuevamente la oportunidad de estar juntos. Es más, algunas veces los que se van se encargan de mantener viva la esperanza pidiendo tiempo para poner en orden sus sentimientos o arreglar asuntos inconclusos. Otras veces, simplemente, se van de nuestras vidas porque así lo decidieron, porque el amor por su parte terminó, porque ya la relación no daba para más, o por la razón que sea, pero desaparecen de nuestra vida, pero el sentimiento sigue.

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Y aquí comienza la agonía de la espera, alimentando cada día una ilusión con la esperanza de que en algún momento el universo conspire a nuestro favor y volvamos a ser felices, y desde mi punto de vista, es un gran error, porque entre más expectativas generamos, más duele la realidad.

Aunque siendo sinceros, nunca estamos completamente esperando, de alguna manera nuestra vida sigue y vamos avanzando, pero mantenemos esa esperanza de que si las cosas no salen bien, tenemos como respaldo que quien se fue, con el tiempo regrese.

 

 Y es que nos aferramos tanto a una persona que nosotros mismos no nos damos la oportunidad de continuar completamente por nuestro lado. Tenemos miedo de fallar, de equivocarnos de nuevo, y lo peor de todo: tenemos miedo de estar solos. ¡Esa es la clave! El miedo que nos causa pensar que quizá no conozcamos a nadie, que no tendremos a alguien a nuestro lado para compartir experiencias. ¿Por qué le tememos tanto? Revisa muy bien dentro de ti, estoy seguro de que en el fondo sabes que no estás esperando, sino que no ha llegado a tu vida nadie más que te mueva el mundo por completo y te haga olvidarlo u olvidarla. Y entonces, como ese alguien no ha llegado, pensamos que es mejor tener al ex como “carta segura” que no tener a nadie.

Y ¿Qué pasa si se separaron porque se fue por algún tiempo a otra ciudad, peor, a otro país? Ahí entonces creerás que vale la pena. Que su amor perdurará y que en cuanto regrese las cosas van a seguir como antes. Puede ser que sí, pero también es posible que no suceda eso. Aquí tienes que pensar muy bien si realmente vale la pena la espera y el tormento de saber que lo que suceda no sólo esta en tus manos. Esperar sólo vale la pena si esa persona lucha con todas sus fuerzas por llegar a ti.

 

Pero qué perdida de tiempo quedarnos sujetos a la voluntad ajena, ¿no creen? La vida es tiempo, y muy preciado porque él pasa y no perdona, y quedar enganchados de esa forma, sólo es tiempo perdido. Porque a ver, si esa persona realmente te ama, ¿por qué se fue? Cuando se ama verdaderamente no se duda, es lógico que en una relación siempre habrá obstáculos, pero esos se deben superar juntos, no uno aquí y otro allá. La realidad es muy amplia, y la vida también lo es, no temas a la soledad. Si todavía existe un sentimiento, aunque sea duro y te cueste creerlo, no se acerca para nada al que una vez tuvieron. Así que no vivas frenando tu vida y alimentando expectativas por alguien que no frena la suya por ti. En lugar de eso, asume lo antes posible que esa persona no siente lo mismo que tú, pasa de página y sigue avanzando.

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Deja esperar por respeto a ti mismo, es decir, por amor hacia ti. Valórate como mereces porque además, tampoco la otra persona te ha pedido que le esperes. Por tanto, piensa que la vida es un camino en el que tienes que avanzar y afrontar los acontecimientos tal y como vienen.

Cambia el sentimiento de fracaso por la satisfacción de haberlo intentado. Cuando tú eres consciente de que has puesto todo de tu parte para que las cosas salgan bien con la otra persona, entonces, la decepción también duele menos. No puedes exigirte más a ti. Mientras quedas a la espera de ese amor, te estás perdiendo cosas maravillosas. No se trata de no esperar nunca a alguien, sino de no quedar eternamente a la espera. En el momento en que sientes que te has quedado estancado o que el sentimiento se ha vuelto enfermizo porque te hace sufrir, entonces, tienes que dar carpetazo a ese tema.

El tiempo es muy sabio, y llegará el momento en que comprendas y hasta te rías de cómo pudiste estar tan ciego(a) para seguir esperando a alguien que no quiso quedarse.

Existen millones de personas allá afuera, siempre habrá alguien a quien le parezcas especial, ¿por qué limitarse a una sola persona? ¿Por qué pensar que nuestra vida se rige única y exclusivamente en torno a alguien? No, no existe sólo un amor, no existe sólo una persona que pueda hacernos sentir amados y plenos, existen cientos o quizá miles más, pero te limitas a ver lo que quieres y no sueltas ese temor a alzar un poco más la vista y ampliar tu panorama.

La vida me ha enseñado que no existen tiempos correctos e incorrectos, que cuando algo se quiere de verdad se crea la oportunidad. No puedes culpar a nadie por “hacerte sufrir”, porque ese poder es tuyo y sólo tú tienes la decisión de elegir permanecer o salir de ese estado. Tampoco te culpes, no hay personas equivocadas, una lección tenías que aprender y está te ayudará a no cometer los mismos errores la próxima vez.

 

Y no olvides que un gran amor te espera: el que deberías darte a ti mismo. Cuando quedas eternamente a la espera de otra persona, te infravaloras tanto que pierdes de visa tu verdadero valor. Te mereces mucho más que ser un actor secundario en tu propia vida: a partir de hoy, asume el papel protagonista en la trama de tu vida. Si alguien te quiere, vendrá a buscarte.

Escrito por: Karla Galleta



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