Con sólo un toque de tu mano acepto, aceptaré que estabas lejos y que por fin regresaste para estar conmigo, pero toda esta situación me deja partido el corazón en tres partes. Me deja tres corazones: uno que te ama, uno que te rechaza y otro que te cela.

Uno de ellos te ama, porque no te fuiste sólo porque quisiste, tuviste que hacerlo y en parte estuve de acuerdo. Otro te rechaza, porque le duele el tiempo que no compartió contigo y no es intencional, pero él así se siente. Finalmente el otro se siente celoso, porque hubo un tiempo en el que no tiene la seguridad de haber sido el único.

Dame un abrazo fuerte y déjame sentirte completo, déjame sentir tu presencia entera y haz que estos trozos se fundan en un sólo corazón para ti.

Esta noche que llegas, ven y recuéstate en mi cama, déjame dormir en tu hombro toda la noche. Le daré sentido a mi vida cuando te quedes a mi lado y permanezcas entero… sólo para mí. Porque comencé a vivir cuando te conocí.

Preocúpate por mí y dame la seguridad que necesito. Dame la seguridad de saber que el tiempo que estuviste lejos, no hubo nadie en el lugar que reservas para mí, dentro de tu corazón. Por mi parte prometo no volver a dudar de ti, no dejar que mi corazón vuelva a partirse de ese modo, porque un amor desconfiado, no es amor verdadero. Pretendo demostrar que te amo con el alma en la mano y lo haré confiando plenamente en quien me ha amado.

Porque así es como debe ser el amor, lleno de confianza, verdad y segura plenitud.



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