Durante mi vida he tenido que decir un ‘adiós’ un par de veces. Las despedidas a las que me he enfrentado no son nada parecidas para la que está a punto de llegar.

Es difícil decir adiós al amor de tu vida, a esa persona a la que le entregaste lo mejor de ti, con la guardaste miles de recuerdos y con la que pudiste aprender y conocer el amor. He dicho otras veces un adiós pero no son nada parecidos al que tengo que decirte a ti. Me he despedido de personas teniendo la esperanza de que aún siguen en mi vida y teniendo la esperanza de que algún día quizá vuelvan. Contigo es diferente, contigo sé que una vez que diga adiós será para siempre, que al despedirme jamás volveré a estar en tus brazos.

Me pongo a pensar en la manera en que lo diré, en la manera en que perforaré mi corazón diciéndote un adiós que quizá aún no estoy segura de poder decir. Me duelen las imágenes que pasan en mi cabeza, imágenes que aún no suceden pero que tan solo crearlas en mi mente mi corazón se parte en dos. No quiero decir un adiós que yo sé que lastimará una parte de mí y que sé que es el adiós más doloroso que voy a tener en mi vida. Sé que debo hacerlo porque sé que es lo mejor que puedo hacer, quizá tú no lo vas a comprender, quizá pensarás que estoy cometiendo un error, pero sé que después de un tiempo, después de que pasen las lágrimas necesarias para olvidar el día de la despedida podremos comprender que es lo mejor que pudimos hacer.

Durante un momento me he puesto a pensar en la vida que tendría estando lejos de ti y no me gusta para nada, pero después comienzo a pensar en tu vida lejos de mí y comienzo a pensar de nuevo que es o mejor que puedo hacer por ti, alejarme. No soy una buena persona para estar a tu lado. Te quiero, es cierto y sé que es un amor verdadero, pero no quiero lastimarte, no quiero que estés con una persona que puede lastimarte sin ni siquiera darse cuenta. Me reconforta el saber que puedes en contra a una mejor persona que esté dispuesta a estar a tu lado y que estará dispuesta a entregarte su amor sin hacerte daño.

No te puedes darte cuenta ahora cuanto puedo lastimarte, pero debes creerme que en la soledad tengo tiempo de pensar en lo mejor de nuestra vida. No podemos descifrar el futuro si pudiéramos no cometeríamos errores, supiéramos cuales son las decisiones que nos convienen y cuales son las que no nos convienen y nos llevarán a cometer errores que quizá no tengan vuelta atrás. No quiero decir que el estar a tu lado fue un error porque sinceramente te digo que fueron los mejores días de mi vida, pero también puedo decir que a pesar de que existe un amor verdadero dentro de mí sé aceptar que no es lo mejor para ti. No me entenderás quizá en estos momentos pero en el futuro cercano podrás comprender el motivo de esta despedida.



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