Es verdad que me destrozo descubrir que no eras lo que yo creía, ni mi amor eterno, ni el amor de mi vida, ni mucho menos, el príncipe que yo creía.

Es verdad que  ese golpe de realidad me ataco tan de repente, que me descubrió indefensa, con la fe ciega puesta en ti y en tus promesas.

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No puedo negar que aún me duele tanto tu inconciencia, descubrir que nunca estuvo en tus planes quererme, que nunca te interesó lo que yo sintiera y sin embargo yo vivía aferrada a ti, o por lo menos a la idea que me vendiste, esa en donde yo era tu princesa

Pronto descubrí que las cosas no eran así, eres un perfecto estratega y yo en tu engaño caí, me creí todos tus cuentos, todos los pretextos tontos que hasta hoy entendí.

Yo no era la mujer de tu vida, tú no eras el hombre que creía, tú solo querías pasar el tiempo, disfrutar la vida, nunca pensaste en las consecuencias, ni en lo mucho que me dolería.

Lo cierto es que me ha costado mucho levantarme, que incluso con el tiempo, mucho me duele recordarte, pero ahora entiendo que de nada me sirve extrañarte, y aunque muchas veces te maldije por fallarme, ahora sé que en esta historia, eres tú el perdedor, pues te has negado a quererme, te has negado a un buen amor

No, yo no te odio, ni te guardo rencor, prefiero sanar las heridas y olvidar poco a poco el dolor.

Creo firmemente que para matar un amor, es necesario dejar de nombrarlo, cerrar el ciclo, y sobre todo perdonar.

Sin título

Justo eso es  lo que hago hoy contigo, aunque no me pidas perdón, yo te perdono, porque quiero continuar, cerrar de una vez por todas, este cruel capitulo.

Si, te perdono y lo hago por mi, para no envenenar mi alma, para poder ser feliz.

Deseo de corazón,  que nadie te haga lo mismo que tú me hiciste a mí.

Escrito por:    Señorita Libélula.

 



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