No tengo palabras para describir por completo a esta mujer que no solo me ha dado la vida, sino que me ha llevado de la mano durante todo el recorrido en ella. Me ha enseñado a formarme como una buena mujer. Me ha mostrado su reflejo y me ha enseñado a pasar cualquier dificultad, a levantarme cada vez que me caigo, a no dejarme manipular por nadie y me ha enseñado el verdadero valor de ser una mujer.

Puedo decir que ella semi mejor amiga, que con ella puedo confiar en todo el tiempo, que ella está ahí siempre para cuando yo la necesité. Sé que me ama con ese gran corazón que aún no puedo comprender como es que cabe dentro de su pecho. Hace hasta lo imposible por entregarme lo mejor de ella y lo mejor de su vida. Me regala su tiempo, su cariños, sus besos y sus abrazos sin pedir nada a cambio. Sé que puedo confiar en ella porque sé que nunca haría nada para lastimarme, porque sé que jamás haría nada para humillarme, sino que siempre haría cualquier cosa por mí, cualquier cosa que traiga beneficio a mi vida.

Ella es mi mejor amiga porque sabe ser una verdadera amiga; porque nunca me falla y porque sé que su apoyo es incondicional; porque sé que está a mi lado y siempre lo estará; porque sé que no hace falta que me diga cuanto me ama porque con sus ojos me lo dice cada vez que me mira con tanta ternura, porque me demuestra su amor cada día con hechos. Ella es la mejor de todas y estaría dispuesta a entregar mi vida por ella, a sacrificar lo que amo por ella porque lo merece, porque la amo profundamente y porque quiero regresarle por lo menos algo de lo mucho que ella me ha dado.

Se ha encargado de mi educación, de demostrarme la diferencia entre el respeto y la rebeldía. Es una mujer integra y llena de luz. Me siento afortunada por ser su hija y por tenerla a mi lado. Es mi madre y para mí es la mejor de todas.

Ella me ha dado todo lo necesario, amor, educación, ternura, alimento, vestido, un hogar y me ha enseñado la diferencia entre ser solo una mujer y ser una verdadera dama. No quiero alejarme de ella porque extrañaría su comprensión, sus brazos llenos de ternura que al abrazarme me hacen sentir segura y confiada.

Es mi ejemplo a seguir para convertirme en una mujer fuerte, dedicada, amorosa e inteligente. Ella es todo eso y mucho más para mí. Le tengo mucho amor en mi corazón porque ella se lo ha ganado, por qué ella me entrega su amor sin reservas ni hipocresía, de hecho, es el amor más sincero que he recibido de alguien en toda la tierra. Su amor es cálido y estoy muy agradecida con ella por todo lo que me ha brindado sin pedir nada a cambio. Agradezco al cielo que sea mi madre y que pueda compartir con ella toda mi vida.

 



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