No puedo expresar otra cosa más que el gran amor que siento por ti desde el día que te conocí. Aún lo recuerdo, el día que te vi fue como verme a mí misma, fue el sentir en mi corazón que un lugar en él estaba reservado para ti.

No puedo expresar todo lo que haces sentir en mí y todo lo que me has hecho entender. Todo lo que he vivido contigo son cosas que no cambiaría por nada, porque no existe nada más valioso que tú no me hayas entregado. El amor que siento por ti a crecido con el tiempo porque debo admitir que un principio solo fue el amor de una niña que se encontraba cautivada por ti, un amor de sueño y de fantasía, pero cuando fue pasando el tiempo comencé a darme cuenta que te comenzaba a querer de una manera que ni yo misma podía entender. Comencé a darme cuenta que cada día te metías más en mi corazón y cada vez se volvía más difícil poder sacarte de él. Debo admitir que cada día que pasaba el tiempo más te encontrabas en mi mente, todo lo que veía, lo que hacía, todos los aromas me recordaban a ti. Todo los que esperaba, mis esperanzas, lo que soñaba ahí tu te encontrabas; tú ya estabas escrito en mis días futuros.

No puedo verme sin ti a mi lado, no puedo pensar en una vida sin ti porque sé que tú fuiste hechizara mí, sé que tu eres esa persona que me completaría y que me enseñaría el valor y la definición del amor verdadero. Eres la persona que alegra mis días, cura mis heridas y me hace conocer cada día más el valor de la vida.

He pasado ya muchas cosas a tu lado, cosas que se han quedado en mi mente y no dejaré nunca escapar. Has dejado una huella no solo en mi corazón y en mi alma, sino una huella en mi corazón y en mi piel. Conozco tu aroma, tu tacto, tu dulzura y hasta la manera en la que actuar cuando las cosas no van bien. Puedo hacer una lista enorme de todo lo que sé de ti, de todo lo que te conozco, todo lo que deseas, de tus tus sueños y metas; son sueños y metas que muero por ayudarte a cumplir porque quiero lo mejor para ti de la misma manera en la que siempre buscas lo mejor para mí. Sé que tu amor es sincero, sé que no mientes cada vez que me ves y dibujas esa sonrisa en tu rostro; sé que no mientes con todos esos abrazos y caricias que tengo el placer de recibir con tu dulce tacto; sé que no mientes cada vez que me besas y tomas mi mano al caminar. Sé que tu amor es verdadero porque puedo verlo en tus ojos, porque puedo escucharlo dentro de ti en cada latido, en cada suspiro.

Aún puedo hablar mucho sobre ti pero sería en vano porque lo que importa entre nosotros es lo real, lo tangible. Las palabras se las llevará el viento pero los recuerdos no morirán.



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