La vida es fugaz y eso no podemos remediarlo. Se nos va de las manos como el agua; en cuanto menos lo pensamos han pasado los años, miramos hacia atrás y hemos recorrido una gran distancia para llegar a donde estamos, sólo para darnos cuenta que cada día que ha pasado nos hemos hecho más viejos. Pero tú, mi amor, eres lo que sobrevive al tiempo en mi corazón. Eres un instante, sí, pero un instante que dura toda una eternidad en mi alma. Has venido a darle sentido a mis días y calor a mis noches, y contigo la fugacidad de la vida ya no me parece tan abrumadora, pues a tu lado puedo capturar un segundo y extenderlo a perpetuidad, para inmortalizar nuestro amor en un beso, en un abrazo, en una caricia, en un roce placentero.

Quiero decirte que abarcas todo mi mundo, y lo vuelves especial tan sólo con la expectativa de tu presencia. Sí, porque tan sólo con saber que te voy a ver, que te voy a abrazar y besar, mi mundo se ilumina por completo, las cosas adquieren un tono distinto, ya no son sólo en escala de grises, como antes de conocerte, sino que se vuelven en una fuente de colores inagotable que me hace derramar algunas lágrimas de alegría. Eres la dicha de mi existencia, y no sabes cuánto te amo, con un amor tan profundo y bonito que nació con ese beso que nos dimos aquella tarde de domingo, un beso que no solamente fue con los labios, sino con nuestros corazones, fundidos en uno solo.

Recuerdo que me dijiste con ternura que a nuestros labios les nacen alas cuando nos besamos, porque es como si voláramos a otros universos, como si nos transportáramos a un lugar tranquilo, donde podemos amarnos sin que nadie nos moleste. ¡Qué dulces palabras! Eres tan atinado para decir justo lo que necesito escuchar para enamorarme más y más de ti, que a veces siento que puedes leer mi alma y entender qué es lo que está pidiendo. Eres justo el hombre que yo buscaba, el que yo necesitaba, el que yo le pedía a la vida que me trajera. A veces me asusta pensar si en verdad me merezco alguien tan bueno, tan entregado, tan sensible y tan amoroso como tú… luego me digo que si lo tengo es porque lo merezco. Y créeme, trataré de ser digna de ti cada día, ganándome tu amor, tu respeto, tu fidelidad y tus ganas de estar conmigo por siempre.

Quiero que sepas que siempre estás en mi pensamiento. ¿Cómo no despertarme pensando en ti, si eres en lo último que pienso cuando me duermo? Incluso en mis sueños apareces, siempre tan guapo como eres, siempre amándome, siempre siendo mi héroe. Y es que te amo tanto que no te puedo alejar de mi mente ni por un solo instante. Por eso, dame tu amor. Entrégate como yo me entrego. Pero no te entregues de un jalón, de modo que la magia termine pronto. Prefiero que te entregues de a poquito, para que la magia perdure, de ser posible, por el resto de nuestras vidas.



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