La mayoría que me conoce cree que soy una mujer fría, sin emociones, incapaz de sentir absolutamente nada que no sea ira o rencor, creen que soy inmune a la tristeza, a la desesperación, a la soledad, a la felicidad, al amor.

Al principio me molestaba que me tuvieran en ese concepto, porque ellos no entendían todo lo que me había pasado y que me había convertido no en alguien fría si no cautelosa, fueron incontables las decepciones no solo amorosas, si no también amigos que decían serlo y que terminaban traicionándome, usándome, o simplemente dejándome, no creo que nadie pueda acostumbrarse a eso, no creo que nadie pueda pasar por todo lo que yo viví y seguir como si nada confiando en todos y tratando a cualquiera de lo mejor, es verdad que antes así era, pero ahora simplemente ya no puedo ser así.

Sin embargo, eso es algo que solo sé yo, los demás no se interesan en saber mis razones, son felices con criticarme, con tener alguien de quien hablar mal, y aunque me da un poco de tristeza que sean así conmigo, al mismo tiempo doy gracias a Dios de no tener a todas esas harpías cerca de mí, mi actitud de alguna manera ha sido un repelente para ellos y pues eso es algo bueno que se puede rescatar de mi situación.

Pero apareciste tú, ignorando todo aquello que se decía de mí, te acercaste con dulzura y me trataste de lo mejor, no podía ser grosera con alguien que tan educadamente siempre me regalaba un saludo por las mañanas y antes de irnos cada uno a su casa, es por eso que te correspondía con una sonrisa sincera que nacía desde el fondo de mi corazón.

Comenzamos a salir juntos y por primera vez en mucho tiempo siento que estoy con alguien a quien vale la pena apostarle el corazón, pude notar que te has sorprendido un poco con lo diferente que ahora soy contigo, y es todo a causa de ti, porque te lo has ganado a pulso, porque fuiste capaz de ver más allá de los rumores que de mí se decían, y porque te has portado siempre como un caballero, galante y atento, es por eso que quiero ser contigo como realmente soy.

Tu lograste ver esa niña que llevo por dentro, fuiste capaz de tener la sensibilidad suficiente para darte cuenta de que en el fondo estaba sufriendo y que necesitaba que me mimaran un poco, es por eso que te entrego mi corazón, cuídalo no como el de la mujer que soy por fuera, si no como el de la niña que soy por dentro.

Autor: Sunky



     Compartir         Compartir