Cuando comenzamos una relación con esa persona que es tan importante para nosotros, con esa persona que es capaz de quitarnos el sueño sin ni siquiera mover un dedo es cuando comenzamos a conocer el verdadero amor y todo lo que este conlleva. Es difícil darte cuanta que muchas veces el amor no es como no lo pintan, que no es suficiente estar enamorada para poder pasar una vida con esa persona que tanto amamos. No, no son las cosas tan sencillas cuando se trata de amor.

Todos los que hemos comenzado una relación amorosa sabemos que al principio todo, pero todo es miel sobre hojuelas. Los pasaron cantan, las flores lucen más bellas que nunca y todo a nuestro alrededor es armonía, pero con el pasar del tiempo nos damos cuanta que la relación sufre daños, que comenzamos a despertar de ese trance que nos brinda el estar enamorados, que comenzamos a ver los defectos de la otra persona, que comenzamos a ver las consecuencias de la rutina, algunos, los que llevan un corazón lleno de amor verdadero luchan para que las cosas se mantengan, luchan para estar a lado de la persona que aman a pesar del tiempo y del desgaste de la relación. Pero hay otros que simplemente se van enfriando, que comienzan a darse por vencidos y no ven la salida, no logran ver ese rayo de luz que muchos cuando abren su corazón lograr tomar para seguir de pie dentro de la relación.

Ella comenzó a notar como cambió la persona que amaba. Como su mirada ya no era la misma y la manera como le hablaba la confundía porque sabía que no era la misma persona, que el tono de su voz era otro, ya no era dulce y se había llenado de frialdad. Comenzó a notar que aya no la acariciaba de la misma manera, que ya no le tomaba de la mano con la misma ternura como lo solía hacer. Ella sabía que algo raro estaba pasando dentro de él. Ella sabía que ya no era el mismo, que sus palabras ya le resonaban dentro del corazón y le producían heridas. Nunca lo habló, nunca dijo por miedo a perderlo, por miedo a que él se alejara de ella. Ella no soportaba pensar en la idea de ya no tenerlo cerca, de ya no poder hacer nada para que él siguiera a su lado  a pesar de todo. Tenía miedo de abrir sus ojos y ver lo que en verdad pasaba con él, ver que todo se había acabado entre ellos y que no habría vuelta atrás, que debería de olvidarse de él y no volver a recordar todas esas cosas que había pasado a su lado. Pero sabía, muy dentro de ella sabía que debía abrir sus ojos, que debía ver lo que en verdad pasaba entre ellos dos y dejar de mentirse a ella misma, dejar de darle vueltas al asunto y poder ver que ya no era lo mismo que en un principio. Ella sabía que debía entender que él la había dejado de amar, que había dejado secar el amor porque había perdido importancia.

Él había dejado de amarla…



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