No busca quien pague sus cuentas, no busca que la saquen a “pasear”, quiere a alguien que salga de la rutina, que llegue con una rosa a su casa sólo para decir “te amo”.
Quiere que alguien la sorprenda, que se interese en ella, que le pregunte cómo le fue en el día, que se interese por sus cosas, que planee con ella y no que diga “sí, claro ” o un “después vemos”.
Quiere que exista alguien a quien poder decirle lo que se le antoja o lo que le gusta, alguien que le cuente de su vida, de sus problemas, que le vea como su apoyo, como su amiga, como su confidente. No quiere a alguien que haga parecer que todo en la vida es perfección.
Quiere también le diga hermosa, que al verle sonría, que busque su mano, que busque abrazarle,  a quien tener que robarle un beso. Quiere a alguien que se sienta orgulloso de ella, que sienta celos si alguien está rondando, que valore lo que es y que si le dice “te amo” le regale una sonrisa.
Busca a alguien que sepa que prefiere una servilleta donde diga “me encantas” al regalo más caro. Ella no necesita a su lado alguien que pueda gastar millones en “hacerle feliz”, necesita a alguien que entienda que para hacerle feliz, solo basta con que esté muy enamorado de ella.
Porque  ni el cariño, ni el amor, ni la química, pueden comprarse.


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