Prometí amarte siempre y hoy es el día 1 del resto de mi vida. Un día, mientras desayunábamos sin palabra alguna como eran los días desde hace unas semanas atrás, me dejó unos papeles en la mesa, dijo que ya no había nada que hacer, que a la historia mágica, se le acabó el encanto.

 

Nos conocimos en la preparatoria, éramos muy buenos amigos, todo empezó así, y antes del baile de graduación comenzó el viaje, me pidió ser su novia, 3 años después, me pidió que fuera su esposa, gustosa acepté, pues estaba convencida en ese momento, que él era el amor de mi vida, con el que pasaría cada uno del resto de mis días.

10 años después seguimos juntos, o al menos eso creía. Un día, mientras desayunábamos sin palabra alguna como eran los días desde hace unas semanas atrás, me dejó unos papeles en la mesa, dijo que ya no había nada que hacer, que a la historia mágica, se le acabó el encanto.

Con un nudo en la garganta, le prometí firmar los papeles del divorcio con una última condición de mi parte, SÓLO QUERIA UN ABRAZO CADA DÍA  POR LO QUE RESTABA DEL MES. Acepto.

Mi tarea de no perderlo había comenzado.

Un día lo llamé  y le dije en dónde y a qué hora lo vería para cumplir con el acuerdo. Cuando llegó a la cita, le dije….

  • ¿Te acuerdas cuando me pediste que nos casáramos? Fue aquí, te pusiste de rodillas y me diste éste anillo, dijiste que querías estar el resto de tu vida conmigo…. POR FAVOR ABÁZAME….
  • El último abrazo

Su abrazo fue frio, como si estuviera desconcertado. Seguimos así con el acuerdo.

A la siguiente cita llegó “elegantemente tarde” trató de disculparse, lo interrumpí y le dije…

  • Justo aquí fue donde me dijiste por primera vez que me amabasPOR FAVOR, ABRAZÁME…

Solo lo hizo, ya no fue tan frio, sentí un poco de empatía.

En el tercer lugar, mis ojos húmedos me decían que no llegaría, ya era muy tarde, sin embargo lo hizo, y me dijo….

  • Lo siento, se me hizo tarde, tuve trabajo y…. EY reconozco este lugar, vine contigo alguna vez ¿cierto?
  • ¿En realidad te acuerdas? En éste lugar nos besamos por primera vezPOR FAVOR, ABRAZÁME…

Ésta vez su abrazo fue profundo, me acaricio el cabello, fue muy tierno, casi como antes, casi como cuando me amaba.

El último día del acuerdo, fue diferente, él llegó al lugar entes que yo, me miró y sin pedirlo, ME ABRAZÓ.

Yo llevaba los papeles, los malditos papeles que terminaban con el acuerdo, destrozada por dentro pero fingiendo fortaleza, solo pude decir… – YA FIRMÉ– tomó la carpeta, giré mi cuerpo dándole la espalda a mi felicidad y me fui.

Perturbado sólo me vio partir, antes de estar lo suficientemente lejos, me gritó….

  • ¡Ey, PUEDO ABRAZARTE NUEVAMENTE MAÑANA Y EL DÍA SIGUIENTE?!

Y así volvimos a empezar, aunque él quería terminar.

Ese día el me pidió el divorcio, sólo quería estar lejos de mí, sin tiempo a buscar respuestas y culpables, tendí la estratégica red que me haría quedarme con el ser que prometí amar todos los días.

Y así será, seguiremos juntos y felices recordando lo que nos hizo enamorarnos cada día en lugar de reprochar aquello que pudo hacernos enojar.

Prometí amarte siempre y hoy es el di 1 del resto de mi vida.

 

 

Escrito por Fabiola P.



     Compartir         Compartir