Este mundo va cambiando constantemente, y entre esos cambios también se ha querido modernizar la forma de amar, se le ha dado etiquetas al amor de tantas y tantas cosas diferentes, que nos la venden como si fuera pasión, atracción, y sólo pasarla bien.  si bien es cierto que el amor tiene pasión y atracción, la verdad es que en mayor cantidad conlleva sacrificio y tolerancia, también es muy importante la comunicación, el compartir situaciones íntimas no de carácter físico, sino de carácter psíquico, y no siempre se trata de pasarla bien, la interacción de dos personas de género distinto, con educaciones diferentes, con mentalidades, y costumbres distintas, regularmente resulta ser una tarea muy complicada.

Se necesita un sentimiento muy fuerte para mantener a dos personas juntas, y la mayoría de las personas no quiere complicaciones, quieren llegar a tomar la parte dulce del “amor”, sin sufrir las situaciones amargas, sin sacrificarse, con un bajo índice de tolerancia, con una tendencia de satisfacción más bien personal, sin preocuparse por el bienestar de la pareja, quieren experimentar en pocas palabras la parte bonita del cuento de hadas, pero no están dispuestos ni a pelear con dragones, ni caminar varias jornadas, me sentí frío, etcétera.

Esta visión distorsionada del amor,  que nos han querido vender durante mucho tiempo se ha puesto de moda, y es que ahora al amor se le ha sustituido por el significado de la palabra “querer”, y no me refiero a un querer que involucre más bien el cariño, sino a un querer de la naturaleza, “yo quiero”, yo quiero que me abracen, yo quiero que me besen, yo quiero que me cuiden, yo quiero que sean considerados conmigo, quiero que me comprendan, yo quiero que me dediquen tiempo, yo, yo, yo, siempre yo,  hemos adoptado una forma  egoísta del significado de la palabra te quiero, ya sabemos todos que querer y amar no son lo mismo, “amar” es un sentimiento mucho más profundo qué tan sólo “querer”, se puede querer a un compañero de clase, se puede sentir una precio realmente especial por él, pero nunca podría compararse con el amor que se siente por ejemplo con un hermano.

La situación cada vez es más complicada cuando se trata de encontrar una pareja a quien amar, pareciera que hoy en día lo primero que hay que preguntarle a una persona con quien se intenta una relación es: que representa para él, el amor, porque me ha llevado muchas experiencias desagradables, con personas que aseguraban que querían una relación de amor y de entrega total, cuando más tarde  les cuestioné por sus actos,  su definición del amor era algo vagamente parecido a la definición de querer, incluso en muchas ocasiones era más pobre que la misma definición de querer.

He llegado a la conclusión, que el truco está más bien en encontrar una persona con tus mismas ganas y con la misma definición del amor que tú, que alguien con tus mismos gustos, ya que es más fácil sobrellevar una diferencia entre gustos, que una diferencia ideológica sobre lo que el amor es.

 

Cuando el amor es real viene con todas sus cualidades, las demás diferencias carecen de peso y de importancia, ya que existe la disposición y el interés de ambas partes por el bienestar del otro, así que la próxima vez que busque una pareja, no comenzaré por preguntarle qué cosas le gustan, y por encontrar similitudes entre sus gustos y los míos, la próxima vez que conozca una pareja, lo primero que haré será preguntarle cuál es su definición personal del amor, y trataré de ser objetiva para detectar si tiene las mismas ganas que yo de enamorarse, de enamorarse de manera completa,  probando la locura, el desinterés, la ternura, el auto sacrificio, la tolerancia, ofreciendo siempre tiempo, compartiendo despacio,  las ideas, los miedos, éxitos, y fracasos, alguien parecido a mí en mi forma de amar, porque estoy convencida  que si soy capaz de encontrar a alguien que tenga las mismas ganas de amar que yo, todo lo demás es más fácil de solucionar.

 

Autor: Sunky



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