Entre tú y yo no existe nada, sólo el capricho de sentirnos únicos, sólo esa necesidad por sentirnos originales al estar juntos, pero hoy veo el error en el que estamos, no hay nada entre nosotros y fuimos tan necios que nunca pudimos verlo. No desaprovecharé la forma en la que hoy me doy cuenta y tan sólo, sin más que decir yo me despido de ti, porque no tengo nada que ofrecerte, en realidad nunca tuve, aunque me esforcé pero no logre nada con eso, mucho menos tú quien se preocupo más por pedir que por dar. Hoy eso se acaba.

Ya no habrá más caprichos, se acabaron las peleas tan tontas de todos los días, sin nada debernos, no habrá nada que decirnos, no más de esas peleas sin sentido que nos lastimaban más que nuestra apatía hacia nosotros mismos. Lo siento pero es que olvide como se siente amar y ser amada, quisiera volver a emprender esa búsqueda sin que tú interfieras y no me importa tener que dejar la imagen de mujer segura que va por la vida sin ninguna preocupación, con toda la seguridad en la libertad. No me importa verme como lo sensible y frágil que soy pues así es como puedo empezar con el pie derecho; aceptando como y quien soy.

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No es nada personal, no creas que lo hago porque me he sentido herida y con astucia hoy pienso como vengar mi reciente dolor descubierto, no pienso en hacerte algo, para herirte igualmente, porque al final de todo, los dos nos hemos lastimado y ambos hemos sufrido, sería muy injusto de mi parte querer hacerte algo así, pero es que tras pensarlo y meditarlo me doy cuenta que el problema en realidad es ese; la verdad es que entre nosotros no hay nada personal, sólo la necesidad de hacernos esta presuntuosa compañía.



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