Una caricia entre dos personas puede desencadenar una serie de emociones. Científicos al fin se acercan a descubrir qué hay detrás de este tierno efecto. De acuerdo con el investigador Francis McGlone y sus colegas, de la Universidad John Moores de Liverpool en Reino Unido, ciertas células nerviosas sensoriales, conocidas como fibras aferentes C táctil (CT), están involucradas en la estimulación emocional causada por el contacto físico.

Estas células, encontradas en la piel de la mayoría de los mamíferos (incluyendo al ser humano), podrían ser fundamentales tanto para mediar los comportamientos sociales como para crear un sentido del “yo”. Anatómica y evolutivamente pertenecen al sistema sensorial más primordial de la piel, junto con los sensores del dolor y temperatura.

Las células CT se estimulan con una presión suave en la piel. Curiosamente, tienen mayor respuesta cuando el contacto asemeja una caricia. Estan conectadas con las áreas cerebrales asociadas al placer, como la corteza insular, el surco temporal superior posterior, la corteza prefrontal medial y la corteza cingulada dorsoanterior, sugiriendo que el goce de una caricia representa un proceso innato, relacionado al gusto pot las interacciones sociales. Esto podría explicar el aseo social en muchas especies de primates.

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Además de fortalecer el vínculo social, el tacto es una de las maneras mediante las cuales los humanos y otros animales establecemos un límite entre nosotros mismos y el mundo externo. De acuerdo con los investigadores, las células CT juegan un papel importante en el sentido de encarnación, es decir, la sensación de habitar el cuerpo propio.

Los resultados del estudio, publicados Neuron, ayudan a descifrar el poderoso vínculo entre las emociones y las caricias, así como a entender a las aún misteriosas células CT, las cuáles podrían explicar fenómenos como la percepción del dolor, distorciones en la imagen corporal, experiencias extracorpóreas y los efectos placebo.

 



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