Aceptamos nuestro pasado, con  nuestros errores y aciertos, también aprendemos a vivir con nuestros propios fantasmas.  Pero, ¿aceptamos los fantasmas y el pasado de nuestra pareja?

Vamos por ahí en busca del amor verdadero, y muchas veces, cuando creemos encontrarlo, nos es tan difícil aceptar que nuestra pareja, al igual que nosotros tiene un pasado, claro, a menos que literalmente hayas nacido ayer.

Dicen por ahí, que “lo no fue en tu año no fue en tu daño”… pero la realidad es que a algunos no sólo les hace daño, sino que los obsesiona al grado de reclamar a su pareja “hasta por lo que pudo ser”. Habrá algunas excepciones en que alguien sea tan maduro(a) que no tenga problemas con ello, pero la mayoría, sí que los tiene. Y es una reacción natural, ya que quisiéramos que esa persona fuera sólo de nosotros, no nos agrada ni poquito la idea compartir nada. Así sea su pasado, presente y mucho menos el futuro, porque de algún modo llegamos a sentir que esa persona nos pertenece.

Pero la realidad es que en la vida, no existe ni un solo corazón que no traiga su equipaje, nadie viene con una pizarra en perfecto estado de limpieza, ya que todo el mundo tiene relaciones en su pasado. Por más difícil que sea para nosotros imaginar a nuestra pareja con otra persona antes que nosotros, porque si te pones a pensar en tus experiencias, es ese pasado que nos hace lo persona que somos hoy, actuamos como actuamos por las experiencias que hemos vivido. Todos tenemos un pasado, todos tenemos una historia sobre cómo llegamos a este momento presente y no podemos cambiarlo por más que lo intentemos.

A lo largo del camino, todos tomamos desiciones, algunas buenas y algunas no tan buenas, y son las consecuencias de esas desiciones lo que forja nuestra forma de ser. Y es precisamente ese pasado, quien dirigió a tu pareja hacia ti, porque una sola decisión diferente puedo haber cambiado totalmente el curso de su vida. Quizá él o ella haya llegado a tu vida sin ningún tipo de daño o tal vez le hayan roto el corazón un par de veces durante el camino, pero el resultado es el mismo: hoy está contigo.

Se me ocurrió decirles fantasmas a todo lo vivido sentimentalmente, porque nuestras relaciones pasadas se tienen que convertir en eso, en un espejismo difuso, haciendo imposible la comparación entre la pareja actual que hoy respira, huele y nos irradia calor con la mirada y con aquella relación pasada que vive en un recuerdo profundo.

El pasado de nuestra pareja es algo que no podemos cambiar y por más que nos esforcemos, no podemos borrar de su mente los buenos o malos recuerdos que conserva. Es casi una actitud masoquista preguntarle todo lo que haya tenido que ver con lo sexual y emocional que vivió antes de ti. Sólo conseguirás angustiarte y vivir atormentándote con algo que ya pasó y nada tiene que ver contigo. No tienes porque reafirmar nada, esas personas que pasaron por su vida no son mejores ni peores, simplemente son parte de su historia.

Si queremos ser felices y, sobretodo, que la relación sea exitosa con nuestra pareja actual, tenemos que saber respetar sus secretos, más no estar de acuerdo con ellos.

Ojo, es muy fácil revivir un fantasma. Igual de fácil que convertirse en uno. Y para qué no suceda esto, hay que demostrarle a tu pareja constantemente seguridad de lo que haces, de lo que piensas, de como actúas, de quién eres y por qué eres así. El pasado de la persona a la cual amas es difícil de entender y cuando no podemos encontrar entendimiento solo nos queda aceptar.

Asegúrate siempre de ser la persona que eres, así te podrás dar y te aceptará tu pareja, te amará a ti, no a un personaje que se va armando con piezas prestadas de otras personas, o con historias que no son nuestras, que no nos pertenecen.

Considera que el pasado no es el presente, por lo tanto, no dejes que nuble tu futuro. Supera su historia, no llenes a tu pareja de preguntas, olvida los celos, las inseguridades y trabaja más en tu autoestima. Así que en lugar de estar enojado/a o resentido/a, dale las gracias a cada uno de esos fantasmas del pasado, porque gracias a ese camino que tomó, hoy están juntos.

 

Escrito por: Karla Galleta.

 



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