Él realmente no estaba enamorado de mí, me lo repetía una y otra vez y sin embargo continuaba ahí, anclada a él, tal vez por amor, quizás por estupidez.

Él no estaba enamorado de mí, estaba enamorado de lo bien que yo le hacía sentir. Entre más le daba más se crecía y yo más perdía, parecía que se divertía jugando con mi corazón. Recibía y recibía sin dar nada a cambio, al final del día con nada me quedaba yo.

Creía que no me daba cuenta pero de tantas desilusiones y traiciones me volví una experta de lo que precisamente no es el amor ¿por qué seguía ahí? Era claro, mi falta de amor.

Follaba bien, tal vez por eso no ponía un alto a la situación, cada quien obtenía lo que quería de esta ¨relación¨. Yo compañía y él satisfacción.

Debo confesar que confundí amor con lo que sólo era pasión, llegué a sentir que era el centro de mi universo y le quería como a nadie, sin embargo, bastó darme cuenta que él me quería como a todas para renunciar a tal sentir.

La chica que no se enamoraba sintió enamorarse, pero sólo era un anhelo estúpido que me alejaba de la soledad. Había estado dispuesta a dar todo por élle había dado mi mejor versión pero ni eso le bastó.

Él era así, ¨el rey de los patanes¨, saltaba de cama en cama y yo ilusamente lo recibía en la mía, pensaba que mis caricias tan distintas a las otras que seguramente eran frías y vacías le harían sentir amor. ¡Que tonta ilusión! Las otras y yo, sólo éramos su diversión.

Con el tiempo aprendí que todos pagamos un alto precio por aquello que queremos tener aunque no necesitemos. Continuaba con él aunque en el fondo no hubiera ni una chispa de amor. Según yo lo que quería era compañía pero él me hacía sentir más en soledad.

Entregaba mi cuerpo al peor postor y a cambio él me vendía la idea falsa del ¨amor¨, unas cuantas palabras dulces, su presencia por unas horas y un ¨adiós¨ que en realidad significaba ¨nos vemos cuando vuelva a tener ganas de ti¨.

Todo era falso y me repetía una y otra vez ¡qué patética, qué ilusa, qué ingenua y qué desdichada! Exponer de tal forma mi corazón por nada, sabiendo perfectamente que él, él realmente no estaba enamorado de mí sino de lo que era junto a mí.

Así de jodida era mi vida, así de jodida son algunas relaciones, así de jodido es el ¨sentir¨ que muchos conocemos, así de jodido estaba mi corazón que aceptaba aquello que en ninguna parte del mundo se le puede llamar amor.

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

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