Hubo un momento de mi vida en que me conformé con lo poco que me daban, creí que era feliz, o tal vez pretendía serlo, me obligaba a serlo, ¿por qué? Porque suponía que así debía de ser. Bien dicen: “aceptamos el amor que creemos merecer”; y sí, mientras una persona no se quiera lo suficiente a sí misma, seguirá aceptando amores mediocres, amores a medias.

Pero va pasando el tiempo, los años y las experiencias te hacen madurar, entender tantas cosas. Después de muchos golpes y caídas entendí que no hay persona que ame más que a mí misma, y entonces es cuando comprendes que mereces un amor completo, en toda la extensión de la palabra.

Veo parejas de años, o de meses que se tratan mal, que se gritan o que son infieles y es cuando no logro comprender que siguen haciendo ahí, ¿tan poca cosa se creen? Lamentablemente a veces el miedo a la soledad, al no saber qué hacer, hacen que se queden estancados con una persona que no los hace crecer y que sólo limita sus sueños.

No soy exigente, pero sé lo que quiero y tampoco me conformo a la primera. No mendigo amor, porque nadie está para rogar nada. La persona que me quiera me querrá por como soy, por lo que soy y admirará cada parte y cosa de mi vida que me sentiré satisfecha de quien soy.

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No quiero a alguien que me entienda y me dé la razón siempre. Quiero a alguien que peleé sus ideas y me haga comprender o aceptar el hecho de que no siempre pensaremos igual.

No quiero a alguien que me siga a todos lados, que haga lo que yo quiero. Quiero a alguien que me dé mi espacio, que se dé su espacio y que juntos comprendamos que antes de conocernos teníamos una vida, una familia y grandes amigos. Deseo que se involucre con ellos, sin embargo que también me deje ser yo, la yo que antes era.

Pero sí quiero a un hombre que me ame por todos mis defectos, que me admire por todas mis virtudes, que sepa que antes sufrí y que ahora estoy de pie dispuesta a dar lo mejor de mí. Quiero a alguien que me llame a las 2 de la mañana sólo para decirme que me extraña, a alguien que me escriba algo cursi porque le nació y no porque cumplimos meses. Quiero un chocolate de sorpresa, una visita inesperada, quiero esas llamadas hasta quedarnos dormidos.

Quiero a alguien que vea películas románticas conmigo, alguien que me ame por ser cursi y que le guste que sea así; alguien que comprenda que un día puedo ser la más romántica y al otro seré fría, pero eso no quiere decir que dejé de quererlo, simplemente así soy yo. Quiero a alguien que comparta algunas de mis pasiones o que se interese por ellas, quiero a alguien interesante, alguien que tenga siempre algo que contarme, alguien que se interese por mi día, por lo que me pasó, por saber siempre cómo estoy.

Quiero a alguien que sea respetuoso conmigo, con mi familia, con todos; alguien que hable tanto como yo, alguien que me escuche, alguien que me vea y sólo sonría. Quiero a alguien divertido, que le guste bailar, que sepa bailar, aunque yo no sepa, alguien que quiera enseñarme aunque yo no aprenda.

Quiero a alguien con quien pueda hacer el ridículo y saber que no pasa nada. Alguien que no le importa que me coma diez tacos, o uno más que él; alguien que entienda que un día puedo ser una señorita y otro querré andar sin maquillaje y sin peinarme.

Necesito a alguien en mi vida que entienda mi pasión por el ejercicio, mi pasión por leer, por escribir.

Alguien que entienda que a veces sólo querré dormir, salir de mi rutina, no saber de nadie.

Quiero a alguien que comprenda que un día querré huir, saldré corriendo de mi rutina diaria y no por eso querré estar sin él, al contrario, espero que sepa que al final del día lo único que me consuela es verlo, es abrazarlo…

Es simplemente saber que está para mí, como yo siempre lo estaré para él.

 

Autor: Débora Carrasco



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