El sol sale de nuevo y no es tu rostro el que esta a mi lado, no es algo que yo reproche pero en el fondo, muy en el fondo te sigo prefiriendo. Un buen hombre que me acompaña y la hace del fuerte aunque yo sepa muy bien que es más tierno que una cachorrito, prefiero aún estar contigo… Ni hablar eso ya no puede ser. La vida a su lado a sido tranquila y linda, sin embargo, aquí estoy yo deseando que seas tú el que amanezca a un lado de mí, le falta algo para ser perfecto; le falta edad para ya no parecer un niño y a ti también ta faltaba algo… un poco de fragilidad para poder saber cuando no eras honesto.

Nada de esto se compara con el hombre que envenenaba mis sentidos, yo prefiero no tener nada, no es lo mismo estar a su lado color rosa, deseo las espinas que se clavaban en mi cuerpo a tu lado, no es que sea masoquista pues preferí huir antes que pasar un día más contigo y aún así te extraño. Ya no tengo esas manos de hombre que me tomaban y me hacían sentir que era de verdad, ya no se abre la carne, ya no sangran las heridas… Sólo puedo sentir que aquí falta algo, creo que lo único que no hay en mi vida era ese dolor. 

Me falta el fuego ardiente, me falta dar el alma en un pequeño abrazo, me falta dejarte atrás, me falta superarte. Intento olvidarte a su lado y no me ha salido como he querido pues al buscar venganza lo único que he obtenido es una falsa vida. No fuiste sincero, mentiste como si no tuvieras otra cosa más que ofrecer pero al no estar a tu lado puedo sentir que se me va la vida, no hay emoción, no hay energía electrizante, no hay adrenalina, no hay nada más que calma… lo que tanto yo añoraba. 

Aquí faltan muchas cosas y puedo ver que principalmente me falta la inteligencia que se me fue contigo, el sentido común y el tan importante sentido de supervivencia. Aunque me me duela esta vez debo aceptar que es momento de dejarte ir.



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