Había mucho escondido detrás de toda esa supuesta bondad.  

Desde pequeñas pensamos cómo será nuestro hombre ideal, cómo debe ser, tanto física como sentimentalmente.


Cuando crecemos, ese idea que desde niñas tenemos se va desvaneciendo, ya que por lo general, conocemos chicos distintos y no como los imaginábamos, y dentro de esas listas de pretendientes o ex novios llegamos a encontrar diferentes tipos de hombres; el cursi, el amoroso el que daría todo por ti, el chistoso, el simpático, el posesivo, y el que tiene como frase pegada en la frente “una mujer con novio, no puede tener un amigo hombre”, entre muchos otros.

Pero dentro de todos esos hay uno en especial que es difícil de identificar. Es aquel que arroja la piedra y siempre esconde la mano. El que parece perfecto por fuera, pero en realidad no lo es por dentro. Son personas demasiado amables para ser verdad y en ocasiones parece que no te lo mereces, porque todo lo que derrocha es bondad. La mayoría de las personas que lo rodean lo consideran un hombre aburrido, pero basta con conocerlo más y verás cómo saca su verdadera cara con todo y garras. Suelen echarte la culpa de todo, para que ellos queden como el hombre noble y lastimado.

Cuando empiezas a tratar a este tipo de individuo, lo primero que te puede llegar a flechar es su caballerosidad, y las grandes mentiras que puede decir. Y si, así cómo lo lees, este prototipo de hombre te puede decir que no está con nadie más y que es muy feo para que una chica se fije en él, pero en el fondo sabe que no sólo tiene a una babeando, sino a todo un ejercito de mujeres esperando que se arme de valor y que les confiese su amor.

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A primera vista, puedes ser difícil de ubicar, por lo mismo es que tiene de aliado un buen disfraz.

Pensé encontrar al hombre “ideal”, ya que al conocerlo tenía todas las cualidades de un hombre perfecto. Era caballero, inteligente, bondadoso, callado y lo mejor, nunca hablaba mal de nadie y mucho menos mentía. Era un corderito bien vestido, pero lo que no sabía, era que dentro de ese buen disfraz se escondía un lobo malvado y cobarde.

Pasó el tiempo y un día me di cuenta que mi hombre “perfecto” era pura fachada ya que sacó su verdadera cara, con todo y sus mentiras y su buen verbo que usaba para convencer. Este hombre tenía adentro todos los tipos de hombres malvados que pueden existir.

Porque a veces no sabemos reconocerlos. A veces no los tratamos lo suficiente para poder percatarnos cómo en realidad son y más, si se trata de un lobo disfrazado de corderito. Uno nunca deja de conocer a las personas…}

 

 

Colaboración por: Jovana Alejandra Medina Medel
Me encanta expresarme escribiendo sobre la vida, y nosotras, las mujeres. Soy amante de los libros, de la naturaleza y sobre todo de vivir la vida porque vida, sólo hay una.


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