Y fue así después de tres años de tus galanteos, de las dudas que invadía mi mente al saber eras de aquellos que iban de estación en estación, que me arriesgue, que no pude seguir contiendo el deseo que despertabas en mí. Fue así como esa tarde de sábado, me dije no puedo más tengo que hacerlo y acepte tu invitación, me invadía los nervios, mis manos y cuerpo sudaban de solo sentirte a mi lado y la inseguridad al sentir que no estaba bien lo que hacía, pero ya era tarde para dar un paso atrás, el escuchar tu voz hablándome al oído, el ver tus labios rosados cerca a los míos, el inhalar tu olor a hombre a punto de estallar, despertaba en todo mi cuerpo el éxtasis de un deseo incalculable que trataba de ocultar con un café y un coctel.

Siguieron tus besos, esos besos que aun hoy al solo recordarlos despiertan en cada parte de mi cuerpo un juego de sensaciones y deseos inexplicables, que no pude contener y me permití disfrutar y continuaran hasta el desgaste de ese juego de sensaciones y deseos. Y fue así como termine en tu alcoba, llena de miedo, de dudas, pero con un deseo y éxtasis desbordante producido por cada uno de sus besos y caricias que recorría cada parte de mi cuerpo, aún lo recuerdo, recuerdo el frío de esa tarde lluviosa y calor de que recorría por mis venas en todo mi cuerpo, el sudor de tu espalda que deslizaba mi mano al tenerte entre mis brazos, la vibración de mi cuerpo al sentirme tuya, tu rostro frente al mío, en silencio, solo gritaban esos besos que aumentaban el ritmo de ese momento mágico, inolvidable, de ensueño. Y fue ese día, después de tres años, que sin darme cuenta te entregue mi libertad y hoy después de cientos de noches de caricias, de noches en las que me volaba de casa por estar contigo, por la necesidad de mi cuerpo y mente de sentirme tuya, de sentir el calor y el sudor de nuestros cuerpos desnudos guiados por un deseo desbordante, que entendí que había perdido mi libertad a cambio de nada, porque solamente eres un hombre que va de estación en Estación, cuando quise despertar a tu lado al día siguiente y ser algo más que ese deseo de éxtasis y placer que nos unía, te fuiste en busca de un nuevo nido, de una nueva estación.

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Y Hoy, me he quedado atrapada en tu cuerpo, en tus besos en tus caricias, en la necesidad y deseo de sentirte, de verte, de tener tus labios junto a los míos, abro mis ojos y te busco y no te encuentro, los cierro y revive en mi tu presencia, pero despierto y me tengo levantar con el dolor de tu partida y sin mi libertad y con el deseo de un nuevo día en el que no esté tu recuerdo. Devuélveme mi libertad, esas ganas de volver a vivir.

Por: Carolina Fuentes



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