Llegó el momento en el que me di cuenta de que mi amor por ti no era suficiente. En el cine romántico de Hollywood se nos enseña a pensar que el amor todo lo puede, pero no es así. Al menos no fue nuestro caso. Yo me entregué a ti pensando que eras la persona indicada con la cual comenzar a compartir mi vida y con quien construir un hogar, me lo decía mi corazón cuando latía tan rápido al estar contigo: pero mi corazón se equivocaba.

1

Deseaba tanto seguir despidiéndonos cada mañana con un beso al ir a trabajar, anhelaba tanto seguir dándonos las buenas noches al acostarnos juntos, en la misma cama, y amanecer diciéndonos cuánto nos amábamos. Incluso deseaba seguir ignorando ese vacío en tus ojos cuando me mirabas o la manera en la que volteabas a ver de reojo a otras mujeres.

Ahora creo que vivía en negación. Era obvio que tú no sentías lo mismo que yo, pero me negaba a preguntarte si me amabas, si lo nuestro era en serio o si teníamos algún tipo de exclusividad. Ese fue mi error, porque yo sola me fui engañando, creyendo que lo nuestro era perfecto, que todo marchaba bien y que nada podía arruinar nuestra relación.

El amor nunca es fácil. Ahora incluso dudo que yo te amara a ti, pues más bien creo que se convirtió en una necesidad, casi en una obsesión por tu atención y por tu cariño. Hoy que ha pasado el tiempo, veo todo con más frialdad e inteligencia, tu imagen se ha ido desvaneciendo de mi mente poco a poco y puedo decir que lo he superado, pero en aquellos días me era muy difícil razonar, sólo podía pensar en ti y en lo mucho que deseaba que lo nuestro funcionara. 

2

El proceso de olvidarte fue muy complicado. Me tomó varios meses superarlo (y creo que si hubiera sido menos fuerte, me habría costado años). Al saber que me perdías, me acusaste de egoísta, de no pensar en ti, pero tus palabras, en vez de retenerme, me hicieron despertar y darme cuenta de que mi lugar no era contigo.

Tú fuiste el egoísta, sólo te amabas a ti mismo y a mí me dabas las migajas. Pero confieso que yo tampoco supe amarte porque, ¿cómo amar a alguien cuando no te amas a ti misma? Un día, por fin, me armé de valor y tomé la decisión de dejarte. Fue doloroso, sí, pero poco a poco me fui sintiendo liberada, como si me hubiera quitado una enorme carga de la espalda.

3

Quizá te sueñe extraño, pero te quiero agradecer, porque gracias a lo que pasó entre nosotros pude darme cuenta de mi propio valor. Aprendí a amarme y a aceptarme como soy. Sé que estarás saliendo con nuevas personas y deseo en verdad que seas feliz y que tú también hayas aprendido de lo nuestro para mejorar. En serio, deseo que hayas cambiado y que hayas aprendido a ser más honesto.

Te amé y no me arrepiento, pues a fin de cuentas fue un aprendizaje y me sirvió para darme cuenta de que soy capaz de amar, aunque no me hayas correspondido.

 



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