Cuando nos conocimos todo fue tan mágico, tan hermoso, parecía sobrenatural la forma en que congeniábamos, sinceramente nunca creí encontrar a alguien tan parecido a mí, fuiste la primera persona que me hizo sentir de verdad que podía leer mi mente, anticipar mis necesidades, comprender mis sentimientos, fuiste sin duda la persona con la que menos tuve problemas para darme a entender.

Sinceramente las cosas entre nosotros dos se dieron demasiado rápido, no porque lo planeáramos, sino porque todo fluía fácil y sin resistencia, no sé si fue correcto, si fue bueno o malo, solo sé que entre tus manos y tus palabras me derretía, no podía ni quería oponerme a tus deseos e insinuaciones, tú me querías y yo te quería, esa era toda la verdad que me importaba, puedo jurarte que, si en ese momento hubiera sido necesaria mi vida para salvar la tuya, te la hubiera dado sin titubear.

Es verdad que con solo recordad esos momentos la piel se me enchina y aun puedo sentir esa pasión que recorre mi cuerpo, si pudiera elegir un momento de mi vida en el cual quedar atrapada, sería sin titubear esa etapa en la que estaba tan enamorada de ti, pero tu como otras personas tenías una desviación marcada en tu camino más adelante, nunca supe si lo tenías planeado o fue simplemente que llegamos a ese momento de la vida en la que tomas la decisión de quedarte o irte, tu escogiste la segunda y me heriste profundamente en el corazón, tan fuerte y tan salvajemente que nunca volveré a ser la misma otra vez.

Sin embargo cuando crees que todo ha terminado, que ya nada te importa, porque has sido capaz de tocar el mismo cielo con las manos y nunca nada se parecerá a eso, ni siquiera llegará a comprarse, llega alguien nuevo, alguien tan diferente, tan complicado, tan inimaginable, que jamás podrías siquiera pensar en poder andar con él, porque pertenece al otro lado del planeta, porque para poder comunicarse asertivamente necesitan hasta emplear el lenguaje corporal, no llega derrumbando el cielo y la tierra, ni con palabras estruendosas para causar furor, llega con caricias tiernas, con palabras suaves, con ideas completamente nuevas y ves que no se va, y decides darle una oportunidad a final de cuentas, y se queda y poco a poco como la humedad se va metiendo en ti, tan lento, pero tan certero, que cuando de das cuenta ya es parte de tu día a día, y ese día a día se convierte en semanas, meses, años, décadas y nunca se fue gracias a Dios.

La vida es una situación similar a la selección natural, durante nuestro camino conocemos a muchas personas con las que creemos que nunca diremos adiós, pero la mayor parte de las veces fallamos con ese tipo de predicciones, y es porque realmente son muy pocas las personas que permanecen para siempre, pero esas que se quedan sin dudar son las mejores, y es por eso que hay que estar agradecidos con Dios, por crear seres lo suficientemente compatibles a nosotros como para aguantarnos hasta el final.

Autor: Sunky

 



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