Podrías seguir el juego, fingir sólo ser amigos, frente a todos la amistad perfecta, de esas que dan envidia, una amistad, llena de amor, sinceridad y apoyo, podrías seguir la corriente y seguir pareciendo la persona más feliz de todas, con la amistad más duradera y tierna de todas.

Pero cuando todos se van, cuando por fin pueden estar solos, dejar salir la verdad y ser exactamente lo que dicen no ser, un par de personas que juegan al amor, que juegan a besarse y ser algo más que amigos, no es que no lo sean es sólo que no son novios, son un par de personas que han tenido una amistad tan linda que la han vuelto muy amorosa.

Tan amorosa que no son amigos cuando no hay más personas, ese afán por mentir es el que termina por confundir, ese afán por no ser novios es el que termina por dejarlos desorientados, sin un camino fijo por el cual seguir, no está listos para dar un paso más, no quieren dar un paso más porque las experiencias no están de su lado, la historia de sus vidas los dejan sin muchas opciones más que la de ser débiles y no comprometerse a nada más allá del compromiso de una amistad.

Porque una amistad la puedes tener con cualquiera y no exigir más allá de tus posibilidades sentimentales, al fin y al cabo es terminar en el engaño de su relación, en la confusión de lo que se debe hacer y no, dejar de pensar en la importancia de darle su lugar y su merito a cada relación; amistad o amor.

El corazón no se puede engañar y tarde que temprano exige lo que le corresponde, exige que se cumpla la falsa promesa a la que le sometes.



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