Nunca vas a amar a nadie igual y no pretendas hacerlo, piensa que siempre puedes amar más y mejor y que el amor de tu vida no es ese que se fue, sino más bien, ese que también te está buscando, y que como tú, también espera que te quedes a su lado.

– Anónimo

 

Dicen que el primer amor nunca se olvida y estoy completamente de acuerdo en ello, ya que es una de las experiencias más hermosas y, a la vez, más trágicas que definen nuestra vida. Es hermoso porque todo es nuevo, porque experimentamos una nueva clase de amor, un nuevo juego de emociones y confianza en alguien que no es de nuestra familia. Es hermoso porque debido a la inexperiencia, nos dejamos llevar sin miedos y sin madurez. Es trágico o doloroso cuando lo perdemos, y especialmente, cuando dicha perdida no estaba en nuestros planes.

La ruptura del primer amor es una de las experiencias más dolorosas que cualquier ser humano puede experimentar, y es lógico, ya que una separación nunca es algo para celebrar. Incluso, algunos de nosotros nunca lo superaremos. Quizás es que nuestras vidas, aun en estos tiempos, siguen impregnadas de cuentos de hadas, seguimos idealizando el amor y preferimos ponernos los lentes rosas y creer que nuestro primer amor es un “y vivieron felices para siempre”. Es por eso que cuando se termina, es absolutamente desgarrador.

Nos enamoramos tanto de la historia que cuando termina creemos que es el final de todo, que difícilmente sobreviviremos y nos recuperaremos de dicha perdida. Quedamos con el corazón tan destrozado y sin ganas de dar más, que creemos que después de ese gran amor, será imposible volver a amar. Y es lógico, nos sentimos vacíos porque dimos todo a alguien que se ha ido.

Lo cierto es que después de vivir un amor tan intenso como el primer amor, nada vuelve a ser igual… ¡Queda un corazón por reconstruir! Lo cual duele, y duele tanto o más, que cualquier herida física. Y es aquí donde comprendes que tener tener el corazón roto es inevitable, pero que afortunadamente con el tiempo el dolor disminuye y las heridas pueden sanar.

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Aunque el primer amor puede ser único, intenso e inolvidable, es sólo un capítulo de nuestra vida y sería injusto vivir toda una vida llorando por él. Hay personas que llegan a nuestra vida para hacernos vivir historias, enseñarnos cosas y una vez cumplida su misión, se van. Y otras nuevas llegan, para escribir nuevas historias, para enseñarnos nuevas experiencias, para hacernos comprender que el amor nunca muere, simplemente cambia de matices e intensidades. Es cierto que nunca se amará de la misma forma a dos personas, pero con la experiencia podemos amarlas mejor.

Es por eso que creo que si existe un amor que merezca todo el respeto y admiración, es aquél que llega después de otro gran amor. Ese que llega después de una gran decepción y nos hace volver a creer que no todo es tan malo, que nos puede enseñar cosas de nosotros mismos y sobre una relación que no sabíamos con la otra persona, que nos puede hacer sonreír de nuevo y opacar el equipaje de aquel amor una vez correspondido, ese que nos ayuda a sentir bien otra vez desactivando las inseguridades que dejo el amor anterior, ese que nos enseña que se puede volver a amar después de una decepción,  nos puede hacer vivir el amor de una forma única: sin prisa, con más confianza y entrega y menos cobardía.

Cada persona tiene su propio equipaje y no podemos cerrarnos a la posibilidad de conocer a otro alguien, ¿porque sabes? Es ese equipaje el que nos hace interesantes ya que nos da la confianza y la sabiduría de saber lo que queremos y lo que merecemos. Nos da la idea de qué esperar y qué buscar de quien quiera formar parte de nuestra vida. Nos da el valor de abrirnos nuevamente al amor y encontrar algo realmente increíble, algo sin tanto drama ni agotamiento y que no nos desestabilice.

Hay amores que llegan para sanar, aunque sea lentamente, los moretones de antiguos amores; que no les importa tu pasado, tus fracasos, ni lo que fuiste. Amores que sin esperarlo rompen esquemas y derriban todas tus precauciones pasadas abriendo la posibilidad de hacerte sentir lo mismo o, incluso, algo mucho más fuerte, que llegan dando luz donde sólo había oscuridad. Y es justo ahí, donde comprendes por qué no funciono con alguien más y todo cobra otro sentido… nuevamente, el sentido del amor.

 

Y llega alguien que repara tu viejo columpio, lo pinta de colores, le asegura las cadenas y deja de hacer ruidos. Entonces, vuelas de nuevo.

-Anónimo

 

 

Autor: Karla Galleta



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